MUERE EL PAPA A LOS 88 AÑOS DE UN DERRAME CEREBRAL EN EL VATICANO
La muerte del Papa Francisco ha sido confirmada este lunes 21 de abril de 2025. El mundo católico llora al pontífice que renovó la Iglesia desde sus cimientos.
Vaticano revela que el papa Francisco murió de un derrame cerebral que le provocó un coma y un fallo cardíaco irreversible.
Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, ha muerto este lunes 21 de abril a los 88 años en la residencia de Santa Marta, en el Vaticano. Según fuentes oficiales de la Santa Sede, el fallecimiento se produjo por complicaciones respiratorias agravadas en las últimas horas. El anuncio fue hecho por el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, en una comparecencia urgente a las 12:00 del mediodía.
“El Santo Padre ha regresado a la Casa del Padre”, expresó Bruni visiblemente conmovido. La noticia sacude a los 1.300 millones de católicos del mundo, y pone fin al pontificado más significativo desde el Concilio Vaticano II.
Últimos gestos públicos: Urbi et Orbi y testamento pastoral
Apenas un día antes de su muerte, el Papa Francisco había impartido, aunque sin leerla personalmente, la bendición Urbi et Orbi del Domingo de Pascua. Fue Monseñor Diego Ravelli quien dio lectura al mensaje pascual en su nombre, pero el Pontífice apareció en la logia central para bendecir a los fieles, en un gesto de fortaleza y entrega hasta el último momento.
El Papa había regresado recientemente del hospital Gemelli, tras una delicada convalecencia. El mismo domingo saludó desde el papamóvil a los más de 50.000 peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro.
Una figura que desafió estructuras
Francisco, el primer pontífice latinoamericano y jesuita, ha sido uno de los líderes más influyentes del siglo XXI. Su estilo directo, austero y profundamente pastoral transformó la imagen del papado. Desde su elección en 2013, impulsó reformas estructurales, denunció el clericalismo, combatió los abusos y promovió una Iglesia "en salida", más pobre, más sencilla y más humana.
“La misericordia no es una opción, es la esencia misma del Evangelio”, dijo en 2015. Y con esa premisa gobernó, incomodando a muchos dentro y fuera del Vaticano.
¿Y ahora qué? Se activa el protocolo del cónclave
Con la muerte del Papa Francisco, se activa automáticamente el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis: el protocolo canónico que rige la sede vacante. El cónclave para elegir a su sucesor deberá convocarse entre el 1º y el 10º día tras su fallecimiento.
Los restos del Pontífice serán velados durante tres días en la Basílica de San Pedro y el funeral solemne será presidido por el Decano del Colegio Cardenalicio. Aún no se ha confirmado si Francisco será sepultado en las grutas vaticanas o según sus deseos personales, expresados en un testamento aún no revelado.
El portavoz Bruni también ha confirmado que el Papa dejó "una serie de documentos privados, cartas y disposiciones espirituales que se harán públicas en los próximos días".
Reacciones internacionales y eclesiásticas
El presidente del Gobierno, el Rey Felipe VI y líderes de toda Europa han enviado ya sus condolencias. El patriarca Bartolomé de Constantinopla lo llamó "hermano en la fe y testigo de la paz". Desde Jerusalén hasta Buenos Aires, las campanas han comenzado a sonar.
Un legado que trasciende generaciones
Francisco ha dejado una impronta irreversible: encíclicas como Laudato si' o Fratelli tutti marcaron el debate moral sobre el cambio climático y la fraternidad universal. Su liderazgo fue clave en los procesos de paz en Colombia, su apertura a las periferias fue celebrada en África y Asia, y su visión inclusiva fue pionera en el trato a los divorciados, personas LGTB y migrantes.
“La realidad se ve mejor desde la periferia que desde el centro”, insistía con frecuencia. Fue un Papa incómodo, pastoral, profético. Y profundamente humano.
Últimas palabras
Según fuentes cercanas, sus últimas palabras fueron susurradas el domingo por la noche, al retirarse a descansar tras la celebración pascual: “Señor, te confío mi pueblo. Hazlo tuyo.”
Con él se apaga una voz que hizo temblar a los poderosos y que, desde su sencillez, recuperó el alma evangélica de una Iglesia herida pero viva.