Este monte entre Cantabria y Vizcaya guarda un secreto subterráneo colosal
En pleno corazón del Parque Natural de Armañón, Peña Ranero destaca por su singular paisaje kárstico, sus rutas de senderismo panorámicas y un récord subterráneo
Peña Ranero, también conocida como Pico del Carlista o Picón del Carlista, es una de las cumbres más singulares del norte de España. Situada en el límite natural entre Cantabria y Vizcaya, esta montaña de 721 metros de altitud forma parte del espectacular macizo de Ranero, dentro del Parque Natural de Armañón. Es un enclave donde la geología, la espeleología y el senderismo se dan la mano en un paisaje abrupto y fascinante.
Un entorno kárstico excepcional
El macizo en el que se alza Peña Ranero está compuesto por caliza arreficial del Cretácico inferior, lo que ha generado un paisaje kárstico muy abrupto, plagado de dolinas, simas y cuevas. Entre sus más de 200 cavidades catalogadas, destacan:
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La Torca del Carlista, considerada la cavidad subterránea más grande de Europa en cuanto a volumen interior, y la tercera del mundo.
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La cueva de Pozalagua, famosa por sus estalactitas excéntricas en forma de flor, solo superadas en concentración por unas cuevas de Australia.
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La cueva de Venta Laperra, notable por sus pinturas rupestres.
Un mirador natural y rutas escénicas
Desde el mirador de El Mirón, a 674 m de altitud, se disfrutan vistas espectaculares del desfiladero de la Concha de Carranza, una garganta que separa este macizo de la vecina Peña del Mazo. Además, hay vías de escalada, algunas de más de 100 metros, que recorren las vertiginosas paredes del sur del macizo.
En la parte alta, la cumbre se reparte entre tres puntos de altura similar, todos en torno a los 721–724 metros. Un buzón de montaña moderno, colocado por el grupo Karrantza Mendi Taldea, señala uno de estos picos. Existen discrepancias entre administraciones sobre si estas cumbres pertenecen a Cantabria o Vizcaya, lo que no impide disfrutar del paisaje sin fronteras.
Rutas de ascenso
Peña Ranero ofrece tres principales rutas de ascenso, cada una con su encanto:
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Desde la cueva de Pozalagua (45 minutos): ruta directa y panorámica.
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Desde el pueblo de Ranero (1h 30min): travesía entre encinares y cumbres intermedias como el Mazarredonda y La Espina.
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Desde Gibaja (2h 30min): una ruta larga pero espectacular, con pasos por el encinar de Lantón y vistas a las marismas del río Asón.
Una joya para el senderismo y la espeleología
El Picón del Carlista no es solo una cima: es el centro de un sistema natural de gran valor geológico y paisajístico. Su cercanía a simas legendarias, el potencial para rutas de media montaña, y el atractivo espeleológico hacen de esta zona una visita obligada para montañeros, naturalistas y viajeros curiosos.
Desde el cielo hasta las entrañas de la tierra, Peña Ranero es uno de esos lugares donde la roca, el tiempo y la leyenda se entrelazan para ofrecer una experiencia única en el corazón de la geografía cántabro-vasca.