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El Diario de Cantabria

"Tres meses en casa y a estas edades. Quizá la sociedad no sea consciente, a no ser que tengas un hijo"

Los jóvenes esperando para entrar a las aulas. / Hardy
Los jóvenes esperando para entrar a las aulas. / Hardy
"Tres meses en casa y a estas edades. Quizá la sociedad no sea consciente, a no ser que tengas un hijo"

Más de 3.000 estudiantes se enfrentaron ayer a los primeros exámenes de una EBAU extraordinaria en Cantabria, por las medidas sanitarias frente a la covid, el número de alumnos -un 20 % más que el curso anterior-, y un modelo descentralizado que ha implicado a los institutos en un reto organizativo sin precedentes en la historia de la selectividad. La EBAU se despliega este año, entre ayer miércoles y el viernes, en 25 centros: cinco facultades y escuelas universitarias- que son sus sedes habituales, y donde se han examinado 800 alumnos-, y 20 institutos de secundaria repartidos por Cantabria, en los que han hecho las pruebas cerca de 2.100.

Según ha explicado  la Consejería de Educación, en este primer día, el que más alumnos congrega porque se celebran las pruebas de las asignaturas troncales, todo transcurrió sin problemas, los exámenes empezaron con puntualidad y el acceso de los alumnos a centros y aulas ha sido «fluido y sin aglomeraciones». Así ha ocurrido en el Instituto Santa Clara de Santander, donde se han examinado 216 alumnos repartidos en 16 aulas del centro.

Salvo un pequeño retraso, de unos cinco minutos, porque faltaban copias de la primera prueba, la de Historia de España, la tranquilidad ha sido la tónica. Los alumnos han acudido al instituto con su mascarilla, y aunque se les ha dado la posibilidad de quitársela durante el examen si en algún momento se sentían «agobiados», han seguido la recomendación del centro de dejársela puesta.

Su director, Silvino Corada, y los estudiantes coinciden en que examinarse en el instituto les ha ayudado a superar los nervios, porque en su centro de siempre se han sentido en su ambiente, como en casa.

El instituto ya había tomado las medidas sanitarias necesarias cuando reabrió sus puertas para ayudar a los alumnos a preparar la EBAU: itinerarios separados de entrada y salida, distancias de seguridad marcadas, alfombrillas para desinfectar el calzado y dispensadores de gel.

Con la ayuda de la Universidad de Cantabria ha organizado la distribución de los alumnos en las aulas. Cada estudiante recibió un correo informándole de la hora a la que tenía que acudir según el orden del apellido y el aula a la que tenía que dirigirse. Los lugares en los que debían sentarse se han marcado con puntos verdes y los que había que dejar libres, con puntos rojos, explica su director. Según Silvino Corada, quienes asistieron a las clases de refuerzo -un 70 por ciento cuando se esperaba una respuesta del 30- tenían «mucho miedo» a la EBAU en los primeros días, pero se fueron tranquilizando cuando los profesores les explicaron que los temarios se habían adaptado por la pandemia.

«Tres meses en casa y a estas edades.. Quizá la sociedad no sea consciente, a no ser que tengas un hijo o un conocido en estas circunstancias, de lo importante que es esta prueba para los alumnos de segundo bachillerato de 18 años», dice. Y es que, subraya, «no se trata de superarla o no, que la supera un 97 por ciento, se trata de que sirve para ordenarles, para poder entrar en muchos sitios y para ellos es muy importante eso. A veces no dicen cuáles son sus ambiciones porque temen que no van a llegar, porque temen esta prueba», afirma.

Silvino Corada es un firme defensor del modelo descentralizado de este año, que ve «muy positivo». «Es hora de que se empiece a descentralizar el sistema, que por desgracia haya tenido que suceder por una enfermedad no quiere decir que no sepamos aprovecharlo. Confío en que haya venido para quedarse, quizá no tan amplio como 25 sedes en la región, pero hay que tener en cuenta que partíamos de cuatro», indica.

Organización compleja. Aunque reconoce que la organización de un sistema así es «compleja», defiende que exige menos desplazamientos y da «mucha más seguridad y tranquilidad a los alumnos. Y teniendo en cuenta lo importante que es para ellos, es un sistema bueno», subraya. A las ocho y media Corada ya estaba en la puerta con los alumnos.

Les ha encontrado nerviosos pero después ha ido a verles a las aulas y ya estaban tranquilos. «Esto va a ser más beneficioso y la prueba es como está saliendo, con toda tranquilidad», apunta el director del Santa Clara, quien recuerda los nervios de otros años a la salida de las aulas de las Universidad de Cantabria, que les «imponían mucho».

Este año se presenta a la EBAU en Cantabria un 20 por ciento más de alumnos que en 2019 porque han mejorado los resultados en segundo de Bachillerato. Corada señala que ha funcionado la adaptación de las programaciones, y eso ha animado a los alumnos, que además «han trabajado bastante en sus casas».

«No ha habido aprobado general, porque no lo ha habido, pero sí han mejorado los resultados y eso se ha trasladado a la EBAU», destaca. Y explica que además se ha producido «un cierto efecto llamada sobre alumnos de otros años que ante esta circunstancia también se presentan para mejorar sus calificaciones».

La unión dinástica de Castilla y Aragón y el reinado de Felipe VII son algunas de las preguntas que ha elegido una de las estudiantes, según explicaba en el descanso tras el primer examen.

«Quitando los nervios del principio, me ha salido bastante bien», confiesa. Cuenta que les dijeron que podían hacer el examen sin mascarilla pero no se la ha quitado «por si acaso», añade.

Buena organización. Un compañero, sentado como ella en las escaleras de la entrada después de la primera prueba, reconoce que les han explicado bien los pasos a seguir. «A la hora de entrar estaba todo muy bien organizado, con pegatinas para saber donde te podía sentar, todo muy bien», apunta.

«Estaba bastante bien organizado, las mesas separadas, un par de indicaciones y a hacerlo. Quizá un poco nervioso, pero como ha sido en el instituto y no en la Universidad no ha sido tan dramático. Al fin y al cabo es como si fuera mi segunda casa», resume otro estudiante.

"Tres meses en casa y a estas edades. Quizá la sociedad no sea consciente, a no ser que tengas un hijo"
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