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El Diario de Cantabria

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Hollingworth, pionera que dio la primicia del inicio de la II Guerra Mundial

"Mil tanques concentrados en la frontera polaca. Diez divisiones listas para efectuar un rápido ataque".

La periodista inglesa Clare Hollingwort.
La periodista inglesa Clare Hollingwort.
Hollingworth, pionera que dio la primicia del inicio de la II Guerra Mundial

Ochenta años han pasado desde que el 29 de agosto de 1939 la periodista inglesa Clare Hollingworth anunció al mundo el comienzo de la Segunda Guerra Mundial: "Mil tanques concentrados en la frontera polaca. Diez divisiones listas para efectuar un rápido ataque".

Aunque sería conocida como "la decana de los corresponsales de guerra", no todo el mundo sabe que Hollingworth, una mujer de entonces 27 años, fue quien dio la conocida como exclusiva del siglo. Y eso que en realidad fueron dos primicias.

Cuando sólo llevaba una semana trabajando para el diario conservador londinense "The Daily Telegraph", la joven periodista se aventuró a cruzar la frontera polaco-alemana y descubrió carros de combate alemanes que aguardaban camuflados bajo una lona.

La reportera estaba siendo testigo de la inminente invasión nazi de Polonia.

UNA EXCLUSIVA TRAS OTRA

Tres días después de adelantar estos preparativos, Hollingworth escuchó los primeros movimientos de tropas desde su hotel en la ciudad polaca de Katowice y avisó rápidamente a su periódico.

También llamó a la embajada británica. No le creyeron hasta que la periodista sacó el teléfono por la ventana de su dormitorio para que su interlocutor, un diplomático llamado Robin Hankey, oyera el estruendo de los carros de combate sobre el asfalto.

Gracias a su joven reportera, The Daily Telegraph pasó a la historia por ser el primer diario en dar dos exclusivas: los preparativos bélicos del Ejército nazi, a finales de agosto, y la propia invasión de Polonia, el 1 de septiembre del 39.

Clare Hollingworth nació el 10 de octubre de 1911 en la localidad inglesa de Knighton (Leicestershire) y murió, con 105 años nada menos, en Hong Kong, el 10 de enero de 2017.

La periodista fue contratada por el director del Telegraph, Arthur Watson, porque estaba precisamente en Varsovia, trabajando con refugiados checos. Sin embargo, el diario no le permitió -más que presumiblemente- por ser mujer que firmara ninguna de las dos primicias.

Casi dio lo mismo. Para cuando Japón firmó la capitulación en 1945 y terminó la guerra, los méritos de Hollingworth como corresponsal de guerra ya eran indiscutibles.

UNA LEYENDA DEL PERIODISMO

En aquellos primeros años no solo destacó por cubrir otros momentos de gran relevancia histórica como la abdicación de Carlos II de Rumanía, sino que rompió moldes en una época donde escaseaban las mujeres reporteras.

Nadie podía pararla. Cuando los aliados lucharon en el norte de África (1942), el mismísimo mariscal británico Montgomery impidió a las mujeres de su país trabajar como corresponsales de guerra.

Hollingworth se acreditó como reportera de la revista estadounidense "Time".

Periódicos como The Observer, The Guardian o The Economist contaron con la firma de Hollingworth durante las siguientes décadas, en las que esta pionera siguió trabajando en zonas de conflicto como Argelia, Vietnam, China, Oriente Próximo, India o Paquistán, siempre exigiendo las mismas condiciones que los colegas varones.

Entre sus coberturas, que recogió en cinco extensos libros, y la biografía que escribió su sobrino Patrick Garrett, destacan hitos como el de ser la primera en entrevistar a Mohamed Reza Pahlevi cuando ascendió al trono como Sha de Persia; relatar la fuga del famoso agente doble Británico Kim Philby desde Beirut a Moscú, o adentrarse en la hermética China durante la Revolución Cultural.

Apodada como "La pimpinela escarlata" por la prensa británica, Hollingworth nunca tuvo hijos porque, al igual que otras grandes corresponsales del siglo XX, sostuvo que prefería dedicarse por completo a su oficio.

Sí que decidió casarse. Lo hizo dos veces: con el escritor y funcionario de la Liga de Naciones Vandeleur Robinson, y con el periodista de The Times Geoffrey Hoare.

UNA CENTENARIA MODESTA PERO LUCHADORA HASTA EL FINAL

"Simplemente, tuve mucha suerte", decía al ser preguntada por una trayectoria que la hizo merecedora de la Orden del Imperio Británico en 1984 o el "Premio James Cameron" (famoso corresponsal de guerra británico) en 1994.

Fueron distinciones de una sólida carrera que llegó a su fin en el mismo rotativo al que dio sus grandes exclusivas, The Daily Telegraph.

A los 62 años, momento en el que muchos pensarían en retirarse, Clare Hollingworth decidió establecerse como corresponsal en Pekín, capital de China. Allí viviría dos décadas.

Los últimos veinte años de su larga vida los pasó en la entonces colonia británica de Hong-Kong, donde tampoco descansó. Todos los días iba al Club de la Prensa Extranjera para que, ya casi ciega, le leyeran los periódicos del día.

La veterana corresponsal murió centenaria y convertida en toda una institución del periodismo bélico. Su pasaporte siempre estuvo a mano para viajar en cualquier momento a cualquier parte del mundo donde cubrir una última guerra. 

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