Violencia de género

La hija de Ana Prantes reivindica la memoria de las mujeres sin voz

La Diputación de Granada hace Hija Predilecta a Ana Orantes. / EP

Raquel Orantes honra la memoria de su madre, Ana Orantes, asesinada en 1997 tras denunciar violencia de género. El caso supuso un cambio social y legal en España.

Raquel Orantes, hija de Ana Orantes, ha afirmado que su principal objetivo en la vida ha sido mantener viva la memoria de su madre y de todas las mujeres que no tienen voz. Ana Orantes fue asesinada brutalmente por su expareja hace 27 años, pocos días después de denunciar en televisión las agresiones que sufría, un hecho que provocó un cambio significativo en la lucha contra la violencia de género en España.

Raquel Orantes realizó estas declaraciones en la clausura del séptimo Seminario organizado por la Diputación de Valencia, celebrado en el teatro La Rambleta. El acto ha rendido homenaje a Ana Orantes, cuya historia impactó profundamente en la sociedad española y propició modificaciones legales en favor de la protección de las mujeres víctimas de violencia machista.

Durante su intervención, Raquel recordó cómo su madre, madre de once hijos –tres de los cuales fallecieron–, fue asesinada de manera cruel por su expareja. Aquella tragedia, ocurrida en 1997, marcó un punto de inflexión en la sociedad española. Visiblemente emocionada tras la proyección de un documental sobre su madre, Raquel evocó el contexto de los años 90, cuando muchas mujeres vivían con miedo y carecían de apoyo institucional.

“Era una época en la que las denuncias de violencia de género no eran atendidas con la seriedad debida, ni por la policía ni por el sistema judicial. Las mujeres tenían pánico de sus agresores, quienes actuaban con total impunidad”, explicó Raquel Orantes. Además, criticó cómo, en aquella sociedad patriarcal, se minimizaba el maltrato con bromas en los medios y se responsabilizaba a las víctimas que decidían escapar de su situación.

Según se puso de manifiesto en el seminario, el asesinato de Ana Orantes fue un catalizador para el cambio social. Las calles comenzaron a llenarse de voces exigiendo “ni una muerte más”, mientras en el seno de las familias se empezaban a cuestionar tradiciones y pensamientos que perpetuaban la violencia. Raquel Orantes destacó que muchas madres en aquel tiempo decían a sus hijas maltratadas: “es el que te ha tocado”, una frase que reflejaba la normalización del maltrato.

“Mi madre fue una mujer valiente e inteligente que quiso liberarse del yugo de su agresor, pero encontró la muerte en el intento”, lamentó Raquel. También explicó cómo su padre “lo destruía todo: ropa, fotos y recuerdos” para borrar cualquier vestigio de memoria familiar. Además, recordó que, pese a saber de los abusos, nadie imaginó el trágico desenlace.

Raquel Orantes también señaló que, tras el asesinato, ella y sus hermanos no recibieron ningún tipo de apoyo psicológico ni económico. “Nos reconstruimos solos, pero encontramos esperanza al ver cómo, con el tiempo, se aprobaban leyes en el Congreso que llevan el apellido de nuestra madre, en reconocimiento a su sacrificio”, afirmó.

El seminario concluyó con un mensaje de recuerdo a Ana Orantes y a todas las mujeres que han sido víctimas de violencia machista, subrayando la importancia de continuar luchando para que su memoria no se pierda y sus voces sigan presentes.