Sociedad

Felipe VI encabeza el tributo a Rafael Altamira, dos veces candidato al Nobel de la Paz

El Rey Felipe VI preside los actos conmemorativos por la inhumación del literato Rafael Altamira y su esposa Pilar Redondo. / Joaquín Reina
El rey Felipe VI presidió en El Campello (Alicante) la inhumación de los restos de Rafael Altamira, destacado jurista y dos veces candidato al Nobel de la Paz, fallecido en el exilio en 1955.

El Rey Felipe VI presidió el acto de inhumación de los restos del jurista y humanista Rafael Altamira en El Campello (Alicante), un evento que tiene un fuerte simbolismo histórico. Altamira, que murió en el exilio en México en 1955, fue un destacado intelectual español, candidato en dos ocasiones al Premio Nobel de la Paz y un firme defensor de la justicia, los derechos humanos y la democracia. Esta ceremonia, celebrada en el Cementerio Municipal de El Campello, es un acto de reconciliación histórica, al reconocer la figura de un hombre que luchó por los valores republicanos durante su exilio forzoso tras la Guerra Civil.

La primera vez de Felipe VI en España: un homenaje a un exiliado

La presencia de Felipe VI en este acto de homenaje a Rafael Altamira marca un hito, ya que es la primera vez que el monarca preside en España la repatriación de los restos de un exiliado. Durante la ceremonia, se destacó la relación cordial que Altamira mantuvo con el Rey Alfonso XIII, quien le otorgó la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII, reflejando el reconocimiento del Estado hacia su labor.

La memoria histórica y el regreso de Altamira a su tierra natal

Rafael Altamira nació en Alicante en 1866 y pasó sus últimos años en el exilio mexicano. Tras su fallecimiento, su familia y diversas instituciones españolas lucharon durante años para cumplir su última voluntad: ser enterrado en El Campello, la localidad que tanto amaba. En diciembre de 2024, con el apoyo del Consulado Español, los restos de Altamira y su esposa Pilar Redondo fueron exhumados y trasladados a España, donde finalmente descansarán en su mausoleo familiar.

Un acto de justicia histórica y reconciliación

La ceremonia de inhumación fue también un acto de justicia histórica, ya que, como señaló la nieta de Altamira, el país finalmente "abre los brazos" a quien fue exiliado por el franquismo. En el acto, participaron diversas autoridades, entre ellas el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, y el ministro de Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, quienes subrayaron la importancia de recordar a aquellos que, como Altamira, defendieron la educación y la paz en tiempos convulsos.

El legado de Rafael Altamira y su influencia internacional

Altamira fue reconocido internacionalmente como un defensor del diálogo, la educación y la democracia. Fue descrito por la BBC como "el intelectual español más completo de su tiempo". Su contribución a la paz, tanto a nivel nacional como internacional, es indeleble. A lo largo de su carrera, se destacó por su ética profesional y su defensa incansable de los derechos humanos, lo que le valió dos candidaturas al Premio Nobel de la Paz.

El exilio y la lucha por la libertad

A pesar de las tentaciones de regresar a España durante su exilio, Altamira se mantuvo firme en su posición. En sus últimos años, dejó claro que su lucha seguía viva y que su regreso a España solo sería posible si el pueblo español recuperaba la libertad. Su lealtad a sus principios y su compromiso con la justicia fueron fundamentales durante su vida y aún hoy son un legado para las generaciones futuras.