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El Diario de Cantabria

España es el país más supersticioso de Europa

España es el país más supersticioso de Europa

Las supersticiones han encontrado un gran arraigo dentro de la cultura española, ya que se han transmitido como parte de la cultura de generación en generación. Es por esta razón que España se ha convertido en el país más supersticioso del continente y algunas de las creencias rigen la toma de decisiones incluso entre los cántabros.

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Los españoles son los europeos más supersticiosos

Más del 60% de la población española ha afirmado que tiene alguna superstición dentro de su vida cotidiana, y muchas de ellas surgen a partir de miedos y ansiedad. De acuerdo con el diario digital El Mundo, los españoles son los europeos más supersticiosos, incluso por delante de italianos, alemanes y franceses.

Es posible encontrar acontecimientos de la vida cotidiana que están relacionados con la buena o la mala fortuna, y cada una de ellas ha encontrado un significado propio dentro de la cultura y tradiciones populares. Encontrar un trébol de cuatro hojas, cruzar los dedos o tocar madera son hechos relacionados con la buena suerte desde hace siglos. De la misma forma, romper un espejo, pasar por debajo de una escalera o abrir el paraguas bajo techo son algunas de las supersticiones más comunes relacionadas con la mala suerte, provocando fobias en algunas personas.

Algunas de las supersticiones más comunes se han relacionado directamente con la toma de decisiones entre los españoles y se han convertido en el objeto de estudio de antropólogos sociales y expertos en tradiciones. Ciertamente, Cantabria no podía ser la excepción en creencias populares y el autor Adriano García Lomas se dedicó a reunirlas en su libro Mitología y supersticiones de Cantabria, disponible en plataformas digitales como IberLibro incluso décadas después de su publicación.

Números de buena y mala suerte

Los números han cobrado un lugar privilegiado en la toma de decisiones, tanto para buscar encontrarlos en el día a día como para evitarlos en cualquier contexto. Por ejemplo, se considera que el número 7 es de la suerte porque se le ha asociado con las fases de la luna, los siete planetas conocidos en la antigüedad, los días de la semana e incluso con un trasfondo religioso y por eso es común encontrar a personas que utilizan el 7 como referencia de buena suerte dentro de juegos de azar. Por lo contrario, el número 13 es comúnmente relacionado con la mala suerte.

En concreto, el miedo al número 13 se llama triscaidecafobia y casualmente la padece el 13% de los españoles, evitando así este número dentro de los elevadores, afuera de casas e incluso dentro de juegos tan clásicos como la ruleta. Así como lo explica la plataforma online de casino Betway, el objetivo de este juego es apostar por el número de casilla en la que se detendrá la bolita cuando la ruleta deje de girar, y algunas personas evitan apostar a que el resultado sea el número 13. Por esta razón, prefieren elegir si el resultado será un número par o impar, o si será una casilla de color rojo o negro.

Más allá de los juegos de azar, el estudio de los números busca darles un significado dentro de la vida cotidiana, como lo explica el autor Adolfo Pérez Agustí en su libro Numerología, disponible en Amazon. Es así que esta práctica establece una relación mística entre los seres vivos, el cosmos y los números a partir del significado cultural que se les ha dado a los mismos a través del tiempo.

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Cultura y tradiciones que forman parte de la identidad

Las supersticiones de Cantabria son una parte fundamental de la cultura de la región y más allá de tener un significado de buena o mala fortuna, son una herencia cultural que enriquece las tradiciones de los habitantes de este lugar. De esta forma, la cultura y tradición cántabra cobran protagonismo en celebraciones como la Semana Grande, donde locales y visitantes pueden empaparse en la riqueza del significado que eventos como este tienen por detrás de ellos.

Además de lo anterior, la cultura y las tradiciones de la región sirven como el fundamento que consigue unificar a los pueblos que se muestran orgullosos de su identidad. Es aquí que se destacan los encuentros Astur-Cántabros, ya que celebran cada uno de los aspectos que se han compartido entre los dos pueblos desde la época de los romanos.

Gracias al hecho de apoyar la cultura, las tradiciones y el folclore de la región, a la vez de conservarlos con miras a la innovación y al futuro, Santander ha recibido el distintivo de destino turístico inteligente, que entrega SEGITTUR. Si bien, la Semana Grande de Santander se ha convertido en una referencia que incrementa el turismo en la región durante el verano, las tradiciones y la cultura que los visitantes pueden contemplar dentro de este periodo son solo una muestra de su riqueza.

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La riqueza cultural que es posible encontrar en Cantabria ha servido como fuente de inspiración para múltiples creencias y supersticiones que han trascendido el paso del tiempo y se encuentran tan vivas hoy como hace siglos. Acciones cotidianas como decir ''Jesús" o "¡salud!" cuando alguien estornuda, llevar algo prestado, algo nuevo, algo azul y algo viejo al día de la boda, además de cubrirse la boca al bostezar, adquieren un contexto supersticioso dentro de la cultura popular, gracias a que el significado relacionado con cada una de ellas, ha sido compartido de generación en generación.

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