CAMPUZANO

Una asociación que teme desaparecer tras 13 años de lucha y ante un cierre inminente

Algunos miembros de la asociación que piden que se revise el proceso y el desahucio no se ejecute. / ALERTA

La asociación de consumidores de cannabis en Torrelavega, afronta un desahucio que, según sus responsables, pone fin a un proyecto de apoyo a responsables y usuarios terapéuticos, dejando en el aire el futuro de decenas de socios vulnerables

Después de trece años de actividad, una asociación de consumidores de cannabis afronta una de las semanas más difíciles de su historia. El próximo miércoles está previsto el desahucio del local que ha servido durante más de una década como punto de encuentro para sus socios, una decisión que, según sus responsables, supondrá mucho más que la pérdida de una sede.

«Lo que desaparece no son cuatro paredes; es un proyecto construido durante trece años», explican desde la entidad, que insiste en que su labor siempre ha estado ligada a la defensa de un consumo responsable y a la regulación del cannabis tanto con fines recreativos como terapéuticos. Sus responsables recuerdan que desde su creación han desarrollado su actividad «a la vista de todos», defendiendo públicamente la necesidad de una regulación que diferencie entre delincuencia y consumo responsable. «Consumir cannabis no convierte a nadie en un delincuente. 

Detrás de cada socio hay personas con familia, trabajo y responsabilidades», sostienen.

Usuarios con enfermedades crónicas

Entre los miembros de la asociación, aseguran, existen numerosos usuarios que recurren al cannabis para aliviar síntomas derivados de enfermedades como cáncer, esclerosis múltiple o fibromialgia.

Según explican, la entidad ha acompañado durante años a estas personas en el uso responsable del cannabis, especialmente en aquellos casos en los que buscaban mejorar su calidad de vida. «Muchos de ellos no buscaban evadirse, sino aliviar el dolor cuando otros tratamientos no habían funcionado», afirman.

Imagen del incendio que destruyó el local. / ALERTA

Un incendio que no acabó con el proyecto

Uno de los momentos más difíciles llegó cuando un incendio destruyó prácticamente por completo el local. Lejos de abandonar la actividad, los propios socios emprendieron la reconstrucción del espacio. Durante más de un mes, explican, dedicaron tiempo, trabajo y recursos económicos para devolver la actividad a la normalidad. «No recibimos ayudas. Lo reconstruimos entre todos porque aquello era mucho más que un local», recuerdan.

Reconocimiento fuera de España

Los responsables de la asociación destacan además que su modelo de funcionamiento despertó interés en distintos ámbitos académicos e internacionales.

La entidad asegura que atiende a personas con enfermedades crónicas y denuncia que el cierre dejará sin apoyo a decenas de usuarios

Entre otras actividades, señalan que fueron invitados a exponer su experiencia en la Universidad de La Rioja y participaron en encuentros celebrados en Colombia relacionados con asociaciones de consumidores de cannabis y modelos de regulación. Consideran que esa experiencia demuestra que su labor ha sido reconocida fuera de España, aunque lamentan que aquí continúe generando controversia.

Preocupación por los socios más vulnerables

Más allá del proceso judicial y del desahucio, la principal preocupación de la entidad se centra ahora en las personas que, aseguran, dependen del espacio como punto de apoyo. Entre ellas mencionan personas mayores, usuarios con escasos recursos económicos y enfermos crónicos que acudían regularmente al local. «Hay socios para quienes este lugar era también un espacio de relación y acompañamiento. Nos preocupa qué ocurrirá con ellos cuando cerremos», indican.

Un proceso que consideran incompleto

La asociación también cuestiona el procedimiento judicial que ha desembocado en el desahucio. Sin entrar a valorar el fondo del asunto, sus responsables sostienen que durante el proceso no se ha reflejado toda la realidad de la entidad ni se ha escuchado suficientemente a quienes formaban parte del proyecto. Por ello, lamentan que el debate se haya centrado exclusivamente en aspectos legales, dejando en un segundo plano las consecuencias sociales del cierre.

El futuro, en el aire

A la espera de que se ejecute el desahucio, la incertidumbre domina el ambiente entre los socios.

Después de trece años de funcionamiento, la entidad teme que desaparezca un proyecto que, aseguran, nació con la intención de ofrecer un espacio seguro para consumidores responsables y personas que utilizaban cannabis con fines terapéuticos.

«Lo dimos todo durante estos años», concluyen. «Ahora solo esperamos que alguien sea capaz de entender que detrás de esta historia hay personas.»