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El Diario de Cantabria

Dos abuelos, un jubilado, una ama de casa y dos estudiantes en un piso 80 m2

El estado de alarma ha cambiado el día a día de los españoles, pero el momento más difícil llega cuando una familia de cuatro personas, que viven en un piso de 80 metros cuadrados, decide llevarse a casa a dos personas mayores, en riesgo por coronavirus, porque ahí empieza el verdadero confinamiento. EFE/Celia Agüero Pereda
El estado de alarma ha cambiado el día a día de los españoles, pero el momento más difícil llega cuando una familia de cuatro personas, que viven en un piso de 80 metros cuadrados, decide llevarse a casa a dos personas mayores, en riesgo por coronavirus, porque ahí empieza el verdadero confinamiento. EFE/Celia Agüero Pereda
Dos abuelos, un jubilado, una ama de casa y dos estudiantes en un piso 80 m2
 El estado de alarma ha cambiado el día a día de los españoles, pero el momento más difícil llega cuando una familia de cuatro personas, que viven en un piso de 80 metros cuadrados, decide llevarse a casa a dos personas mayores, en riesgo por coronavirus, porque ahí empieza el verdadero confinamiento.

Este es el caso de una familia cántabra que nada más decretarse el estado de alarma decidió llevarse a vivir a su casa a los dos abuelos, de 86 y 88 años, porque ellos están solos en otra localidad bajo el cuidado diario de la hija y madre de esa familia.

Esta decisión, que reconocen que es difícil, altera el día de la familia en la que cada miembro tiene establecida su rutina. La madre y su hermana que cuidan de sus padres todos los días, desplazándose casi unos 60 kilómetros, un jubilado (el padre) que se encarga de hacer los recados del hogar, y dos estudiantes en el último año de carrera, una de ellas, además, trabajadora autónoma.

No dejarles solos ha sido desde el principio uno de los objetivos de esta familia, que ha hecho todo lo posible para que sus seres queridos más mayores no afronten esta situación en soledad, ya que han considerado que, si su hija viaja todos los días hasta la casa de sus padres, lo más probable será el contagio.

Aunque bien es cierto que otra de las opciones que barajaba la familia, era el traslado de su hija hasta la residencia de sus padres para convivir allí con ellos durante este largo proceso de cuarentena, aunque eso suponía dejar de ver un tiempo indeterminado a su marido y sus hijas.

Reorganización de habitaciones, armarios, escritorios o incluso preparar turnos para el baño, son algunas de las tareas que ha tenido que llevar a cabo esta familia que, tras llevarse a vivir a su casa a los dos abuelos, ha extremado las medidas de seguridad como no dar besos ni abrazos, así como mantener las distancias para evitar cualquier posible contagio.

También han aumentado las medidas de higiene y desinfección, como limpiar con lejía el baño cada vez que se usa, y en el caso de las personas que salen para hacer la compra de la semana o por motivos laborales, llevan guantes y mascarillas y al llegar a casa, se quitan los zapatos y la ropa para lavarlos y se desinfectan las manos.

A todas estas medidas, se suma que las dos personas mayores necesitan y requieren de cuidados diarios y, ahora más que nunca, su familia tiene un mayor control sobre su estado de ánimo y su bienestar para que, en la medida de lo posible, este largo periodo de cuarentena se les haga más ameno y llevadero.

Mañanas de música y pintura o tardes de películas y juegos en familia, son las diferentes maneras que esta familia utiliza para que las dos personas mayores pasen este largo periodo de manera entretenida y así estén ocupados y no tengan mucho tiempo para ver la televisión, para que no les afecten las noticias que puedan ver sobre el coronavirus.

Aunque, esta situación está afectando de una manera más directa a las estudiantes, que tienen que compartir un cuarto para poder hacer sus tareas universitarias y también donde una de ellas tiene que teletrabajar.

El estado de alarma se alargará hasta el 11 de abril, por el momento, pero el día a día tiene que continuar en una familia que solo busca lo mejor para aquellos que siempre les cuidaron y ahora necesitan de sus cuidados.

Dos abuelos, un jubilado, una ama de casa y dos estudiantes en un piso 80 m2
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