“A los 60 años llega la prórroga”: Carmen Posadas habla de prioridades y deseos
Carmen Posadas, una de las escritoras en lengua española más traducidas, ha compartido aspectos personales y profesionales en una reciente entrevista con Vicky Martín Berrocal para el programa A solas con..., de Podium Podcast. La escritora, quien acaba de publicar su nueva novela, El misterioso caso del impostor del Titanic, habló sobre su vida, su relación con la maternidad, su carrera literaria y su percepción del envejecimiento, brindando una mirada íntima a su trayectoria y reflexiones.
En el diálogo, Posadas explicó que a los 60 años comenzó a sentirse realmente dueña de su vida. “A esa edad, llega lo que yo llamo la prórroga: un momento en que puedes dedicarte a lo que siempre quisiste, ya que las prioridades previas, como la crianza de los hijos o consolidar la carrera profesional, están organizadas. Es una etapa para cumplir los deseos postergados”. En su caso, esto incluye actividades como aprender tango, un sueño que había dejado pendiente.
Sobre la maternidad, Posadas ofreció una perspectiva honesta y alejada de los ideales románticos. “Ser madre es un mandato biológico, pero está muy idealizado. Se dice que es lo más maravilloso del mundo, pero no se habla de las noches sin dormir o el desgaste físico. La lactancia, por ejemplo, fue para mí un martirio. Preferiría pasar por varios partos antes de revivir esa etapa”. La escritora reflexionó también sobre cómo la maternidad puede limitar el desarrollo personal de las mujeres. “Nos volvemos adictas al ‘tengo que’, a ser la mejor en todo. Pero con el tiempo, esas presiones disminuyen”.
En cuanto a su carrera literaria, la autora afirmó que escribir le ha servido no solo como profesión, sino también como una herramienta terapéutica. “Escribir es ordenar el caos. Me he ahorrado mucho dinero en psicoanálisis gracias a la literatura”, expresó. Para ella, la escritura es un refugio que le permite estar en contacto consigo misma y explorar un “territorio mágico”.
Posadas, quien es abuela de cinco nietos, también compartió su visión sobre este rol. “Amo ser abuela, pero no soy del tipo que malcría. Aprendí de mi suegra, quien mimaba demasiado a mis hijas y deshacía mi trabajo como madre. Prefiero establecer límites”. Este enfoque, explicó, no le impide disfrutar plenamente de su relación con sus nietos, sino que refuerza su deseo de inculcarles valores.
En la conversación, también destacó la influencia de su hija Sofía, médica estética, en su cuidado personal. “Ella me ayuda con tratamientos no invasivos que respetan mi edad y me hacen sentir mejor. No busco parecer de 20 años, sino estar en mi mejor versión para mi edad”. Posadas señaló que estos cuidados, lejos de ser superficiales, le han ayudado a aceptar su apariencia y a mantener una actitud positiva.
Finalmente, al recordar momentos duros, como la pérdida de su padre y su pareja en un corto periodo, compartió cómo el tiempo transforma el dolor en una sensación de compañía. “Aunque ya no están físicamente, siento que me protegen. Es un consuelo que con los años aprendes a valorar”.
La escritora vive actualmente una etapa de plenitud, acompañada por sus hijas y nietos, y enfocada en seguir explorando sus pasiones. Reconoce que su infancia estuvo marcada por inseguridades debido a sentirse distinta en una familia de gran atractivo físico. Sin embargo, con el tiempo, ha aprendido a superar esas comparaciones y a valorar su singularidad. A sus 71 años, Carmen Posadas continúa construyendo una vida rica en experiencias y aprendizajes.