Vanesa Romero confiesa el impacto del Covid en su salud mental
La actriz y presentadora Vanesa Romero, de 47 años, ha recordado el difícil periodo de salud que atravesó tras la pandemia. En declaraciones a varios medios, explicó que sufrió covid persistente, una situación que le provocó un fuerte deterioro físico y emocional, obligándola a acudir a terapia psicológica para poder sobrellevarlo.
Romero, que ha formado parte de producciones tan populares como Aquí no hay quien viva o La que se avecina, relató que durante meses no comprendía lo que le ocurría: “No entendía qué me estaba pasando y necesité ayuda”. La intérprete reconoció que ese proceso la llevó a tomar conciencia de la importancia del bienestar mental y a buscar herramientas para gestionar sus emociones: “A partir de ahí, creo que, al igual que vas al gimnasio, a veces necesitas tener herramientas para poder gestionarte y autorregularte”.
Además, la artista reveló que una de las secuelas que le dejó la enfermedad fue la llamada anorexia muscular, que le causó dolores y debilidad en su cuerpo: “Tuve dolores de cuerpo, puntualmente tengo recordatorios. Se debilitó tanto el músculo que, si no hago deporte, me duele mucho todo y tengo muchísimas contracturas. Es como si el músculo se hubiera olvidado de trabajar”, confesó en la revista Lecturas.
Con el tiempo, Vanesa consiguió superar esta etapa gracias a la terapia y al deporte, al que considera su mejor tratamiento: “Ya estoy perfectamente. El deporte me ha ayudado muchísimo. Ha sido como mi medicina”. En la actualidad, el boxeo ocupa un lugar central en su rutina diaria: “Nunca pensé que me engancharía al boxeo. Jamás lo había practicado y desde entonces, no he podido parar. He descubierto una nueva forma de conectar conmigo, liberar, enfocarme y superarme”.
Romero también ha adoptado hábitos alimenticios saludables, compartiendo con sus seguidores en su canal de YouTube, Vanesa Romero TV, sus desayunos preferidos: tostadas de arroz y trigo sarraceno con tahín y manzana, tostada de trigo sarraceno con aguacate y huevo, y un bowl de yogur con cereales integrales y frutos secos.