Último adiós al Papa Francisco: capilla ardiente en San Pedro y homenaje mundial a un pontífice histórico
Un pontífice que eligió la humildad, que despidió su vida sin ostentación, pero cuyo legado quedará como una de las páginas más intensas de la historia reciente del cristianismo
Roma se viste de recogimiento. En medio del Jubileo de la Esperanza, con miles de peregrinos ya presentes en la Ciudad Eterna, la Basílica de San Pedro ha abierto este miércoles sus puertas para acoger a los fieles que acuden a despedirse del Papa Francisco, fallecido el pasado lunes 21 de abril a los 88 años, tras sufrir un ictus cerebral en la residencia de Santa Marta.
Un ataúd sencillo, una despedida multitudinaria
Fiel a su estilo austero, humilde y pastoral, el Papa ha rechazado los fastos tradicionales del velatorio papal. No hay catafalco elevado, ni triple ataúd. Francisco reposa en un sencillo féretro de madera y zinc, vestido con una casulla roja, una mitra blanca y un rosario entrelazado en sus manos. El ataúd ha sido colocado frente a la tumba de San Pedro, bajo el baldaquino de Bernini, epicentro espiritual del cristianismo.
Desde las primeras horas del día, una marea humana ha comenzado a fluir hacia la plaza. Se espera que más de 200.000 personas pasen ante sus restos durante los tres días de capilla ardiente, que se celebrará en los siguientes horarios:
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Miércoles 23 de abril: de 11:00 a 24:00
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Jueves 24 de abril: de 7:00 a 24:00
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Viernes 25 de abril: de 7:00 a 19:00
Un traslado solemne
A las 9:00 de la mañana, el ataúd fue trasladado desde la Casa Santa Marta hasta la Basílica en una solemne procesión de 500 metros, encabezada por los cardenales presentes en Roma, miembros del clero cercano al Papa y escoltada por la Guardia Suiza. Las campanas repicaron, un coro entonó cánticos sagrados, y los fieles rompieron en aplausos al paso del féretro.
El cardenal camarlengo Kevin Joseph Farrell, encargado de dirigir la Iglesia durante la sede vacante, presidió la ceremonia. En su oración, agradeció "los innumerables dones" del pontífice al pueblo cristiano y pidió al Señor que lo acogiera "en su reino eterno".
Seguridad extrema y cobertura global
Ante la previsión de una afluencia masiva, las medidas de seguridad son excepcionales: zona roja delimitada en torno al Vaticano, controles policiales y militares, patrullas a caballo, dispositivos antidisturbios, distribución de agua para los fieles y una red logística que recuerda al operativo desplegado en 2005 para el funeral de Juan Pablo II.
Más de 1.500 periodistas de todo el mundo han solicitado acreditación para cubrir los actos, lo que da una dimensión del impacto planetario del adiós a Francisco.
Un funeral para la historia
El funeral del Papa Francisco se celebrará el sábado 26 de abril a las 10:00 horas en la Plaza de San Pedro. Está previsto que asistan jefes de Estado y de Gobierno de todos los continentes. Al finalizar la misa de exequias, el féretro será trasladado a la Basílica de Santa María la Mayor, donde será enterrado por expreso deseo del pontífice, en una sencilla cripta bajo el nombre de Franciscus.
Será el primer Papa enterrado fuera del Vaticano desde 1903 (León XIII). Con este gesto, Francisco ha querido subrayar su devoción mariana y su compromiso con la cercanía al pueblo, tal como expresó en vida: “La Virgen ha sido siempre mi refugio”.
"Era uno más"
Las reacciones de los fieles y clérigos que ya han comenzado a desfilar ante el cuerpo del Papa lo confirman: el cariño y la admiración por su figura son universales. Desde el sacerdote brasileño Bruno Átila, que definió a Francisco como el que "abrió una nueva ventana en la Iglesia", hasta la joven mexicana Ana Montoya, que resumió lo que muchos sienten: “Tenía que venir. Era un miembro de la familia”.
El pontífice venido del fin del mundo, que durante 12 años desafió tradiciones, rompió moldes y colocó a los más pobres en el centro de la Iglesia, recibe ahora el tributo silencioso y reverente de millones de fieles que no olvidarán su sonrisa, su compasión ni su lucha incansable por la paz, la justicia y la misericordia.