El secreto más personal de Joaquín Sabina en su gira de despedida
En el marco de su gira de despedida 'Hola y Adiós', Joaquín Sabina ha concedido una entrevista desde Nueva York que quedará para la historia. A sus 75 años, el cantautor ubetense continúa emocionando a miles con sus letras, pero también conmueve al compartir recuerdos personales y homenajes a quienes marcaron su vida.
Desde un Madison Square Garden repleto —por cuarta vez en su carrera— Sabina ha abierto su corazón en una charla donde habló de música, literatura, política, inteligencia artificial... y sobre todo, de amistad y pérdidas.
Javier Krahe, la gran ausencia en la vida de Sabina
En un tono íntimo, Sabina confesó que la época más feliz de su vida coincidió con el encuentro de uno de sus grandes amigos: Javier Krahe. El cantante recordó con emoción sus días en La Mandrágora, aquel mítico proyecto musical que compartió con Krahe y Alberto Pérez en los años 80.
“Echo a Krahe de menos todos los días de mi vida”, dijo Sabina, visiblemente emocionado. “Era un genio. Nos inventábamos historias, personajes, nos reíamos mucho...”.
La complicidad entre ambos quedó inmortalizada en "La Mandrágora" (1981), un disco clave en la historia de la música española que nació entre risas, copas y canciones improvisadas. En él se encuentra, entre otras joyas, la primera versión de “Pongamos que hablo de Madrid”.
Un homenaje que va más allá de las palabras
Krahe, fallecido en 2015 por un infarto, sigue presente en la vida y la obra de Sabina. En su reciente videoclip "Un último vals", el cantante quiso rendirle un homenaje sutil. Allí, mientras Sabina está en la barra de un bar rodeado de amigos célebres como Serrat o Ricardo Darín, aparece una figura que recuerda sospechosamente a Krahe.
“No era inteligencia artificial. Era un actor, pero idéntico. Todo el mundo pensó que era él”, explicó Sabina, quien incluso invitó a Annick, la viuda de Krahe, a ver el vídeo. “Se quedó de piedra”.
“Lo que soy como cantante se lo debo a Krahe”
Durante la presentación del libro "Ni feo, ni católico, ni sentimental", biografía póstuma de Krahe, Sabina dejó una frase que resume su admiración:
“Lo que soy como cantante se lo debo a Javier Krahe. No era el cantante que yo quería ser hasta que me di cuenta de que quería ser Krahe”.
Una gira para el recuerdo... y para despedirse de quienes ya no están
Hola y Adiós, la gira con la que Sabina dice adiós a los escenarios, es más que un recital de grandes éxitos. Es también un recorrido emocional por su vida, un tributo a las personas que lo formaron y lo acompañaron. Y entre todos, uno brilla con especial intensidad: Javier Krahe.