Sociedad

El secreto detrás de la separación de Carlos Larrañaga y Ana Escribano

Carlos Larrañaga. / EP / Archivo
Ana Escribano, última esposa de Carlos Larrañaga, reveló que los celos excesivos del actor provocaron su divorcio. Su hija Paula, de 18 años, acompañó a su madre y rindió homenaje a su padre.

La actriz Ana Escribano, última esposa del mítico actor Carlos Larrañaga, ha revelado en el programa Y ahora Sonsoles (Antena 3) el verdadero motivo de su separación en 2010. Larrañaga, recordado por su papel en Farmacia de Guardia, falleció en 2012, pero su figura continúa viva en la memoria del público.

Celos y tensiones en una relación marcada por el amor

Escribano confesó que el carácter celoso del intérprete deterioró la relación: “Tenía celos hasta del aire, de cualquier hombre con el que me cruzara. No soportaba que me miraran”, aseguró. A pesar de estos problemas, recalcó que su ruptura no estuvo marcada por conflictos graves: “Terminamos estando los dos muy enamorados, nos queríamos muchísimo, pero no se podía seguir así”, explicó a Sonsoles Ónega.

El recuerdo imborrable de un amor profundo

A lo largo de la entrevista, la artista admitió que con el tiempo comprendió cuánto necesitaba a su expareja: “Lo he echado mucho de menos en estos años, sobre todo en los momentos difíciles”. Sus palabras muestran el respeto y el cariño que aún conserva por el padre de su hija.

Paula Larrañaga: el fruto de su historia de amor

De la relación entre Carlos Larrañaga y Ana Escribano nació Paula, hoy de 18 años, quien acompañó a su madre en el plató. Paula confesó que piensa mucho en su padre y destacó el esfuerzo de Ana por sacarla adelante: “El Día del Padre le hago un regalo a ella”, dijo emocionada.

Un legado que perdura en la memoria familiar

Ana recordó las críticas que recibieron al tener una hija cuando Larrañaga tenía 70 años, pero defendió su decisión como un acto de amor: “Mucha gente dijo que éramos unos inconscientes, pero es fruto del amor”. Aunque Carlos no pudo ver crecer a su hija, su historia familiar sigue siendo compartida con orgullo.