El sanchismo ignora la autoridad de Canarias y fuerza el desembarco del crucero del hantavirus en Tenerife
La llegada del MV Hondius, el crucero afectado por un posible brote de hantavirus, ha provocado un choque institucional de enorme gravedad entre el Gobierno de Canarias y el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
El presidente canario, Fernando Clavijo, trató de impedir durante toda la madrugada que el barco permaneciera más de 12 horas frente a las costas de Tenerife, alegando motivos de seguridad sanitaria y protección para la población de la isla.
Sin embargo, el Gobierno central decidió seguir adelante con el operativo y autorizó el desembarco de pasajeros pese al rechazo explícito de la comunidad autónoma.
La decisión ha sido interpretada en Canarias como una actuación de carácter «autoritario», donde el Ejecutivo central ignora por completo la posición de la autoridad autonómica en una crisis extremadamente sensible.
«No vamos a poner en peligro a un millón de personas», advirtió Clavijo tras una noche de máxima tensión política.
Canarias pidió minimizar el riesgo
El Ejecutivo autonómico defendía que todos los pasajeros fueran evacuados durante el domingo para evitar que el barco permaneciera durante más tiempo en aguas canarias.
Pero Madrid optó por esperar a nuevos vuelos previstos para el lunes, prolongando así la estancia del crucero frente a Tenerife.
Desde Canarias consideran incomprensible esa decisión y sostienen que existen alternativas suficientes para evacuar inmediatamente a los pasajeros pendientes.
«No se nos ha escuchado. No autorizamos la llegada. Si el Gobierno lo hace, será bajo su responsabilidad», afirmó Clavijo.
El presidente canario también denunció que el Ejecutivo central no compartió los informes completos de la OMS solicitados por la comunidad autónoma.
Además, mostró su preocupación por posibles vectores de contagio y cuestionó la falta de transparencia durante toda la gestión de la crisis.
Madrid impone su criterio
Pese al rechazo del Gobierno autonómico, la Dirección General de la Marina Mercante, dependiente del Ejecutivo central, ordenó finalmente la acogida del buque en el puerto de Granadilla.
La operación se realizará bajo un fuerte dispositivo sanitario y de seguridad, mientras aumenta el malestar político en Canarias por lo que muchos consideran una clara invasión competencial.
El episodio deja una imagen de enorme deterioro institucional y alimenta las críticas contra el Gobierno de Pedro Sánchez por su forma de actuar frente a las comunidades autónomas.
En Tenerife, mientras tanto, crece la inquietud social ante una operación que ya ha trascendido el ámbito sanitario para convertirse en un conflicto político de primer nivel.