La salud del Papa Francisco empeora: los médicos luchan contra una crisis respiratoria y anemia
A pesar de las complicaciones, los médicos insisten en que el Santo Padre no está fuera de peligro, aunque su evolución sigue siendo incierta.
En el noveno informe médico, se detalló que el Papa experimentó una crisis respiratoria asmática prolongada, que requirió la administración de oxígeno a alto flujo. Además, los análisis de sangre revelaron una plaquetopenia, relacionada con su anemia, lo que obligó a los médicos a administrar hemotransfusiones. Según el comunicado, el Papa sigue alerta y pasó el día en un sillón, aunque con un dolor mayor al experimentado en días previos. La situación continúa siendo reservada, lo que implica que los médicos no pueden predecir cómo evolucionará su estado de salud.
Los médicos están trabajando para entender las causas de las nuevas dificultades respiratorias y evaluar cómo responde el Papa a la terapia farmacológica. A pesar de todo, el Papa ha podido alimentarse autónomamente y no necesita asistencia de oxígeno durante todo el tiempo, aunque el sábado precisó un poco más debido a la crisis respiratoria.
El comunicado médico también subraya que este ha sido el día más complicado de su convalecencia, que ya suma nueve días en el hospital. Durante este tiempo, el Papa no ha podido realizar sus actividades habituales, como el trabajo diario o recibir la comunión. Esto pone de manifiesto la gravedad de su situación, en la que los médicos siguen observando y ajustando su tratamiento.
El pronóstico del Papa Francisco continúa siendo incierto, y, aunque está recibiendo cuidados médicos intensivos, su situación sigue siendo preocupante.