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De Potes a Suances: la ruta más sabrosa (y pet-friendly) de Cantabria

La escapada perfecta existe, y está en Cantabria. Te proponemos seis lugares donde podrás comer de maravilla, rodeado de naturaleza y sin dejar a tu mascota en casa. Aquí los perros no solo entran: son parte de la experiencia

Una persona come en un restaurante con su perro. / A.S.P
Una persona come en un restaurante con su perro. / A.S.P

Siempre es buen momento para perderse por Cantabria, una tierra donde el mar y la montaña se entrelazan en un equilibrio perfecto. Y si además puedes compartir la experiencia con tu mascota, el plan se vuelve redondo. Te traemos seis paradas gastronómicas repartidas por la región, todas con el sello Solete y con opciones para disfrutar en familia, con amigos y también con tu perro.

1. Dulce y Saladito (Somo)

En Ribamontán al Mar, esta crepería íntima —de apenas 27 metros— se ha convertido en un imprescindible para locales y turistas. En ‘Dulce y Saladito’ cada rincón rebosa alma y cariño, desde su olla de barro repleta de chocolate hasta su árbol de los deseos.

Los creps son grandes en tamaño y en sabor: hay opciones dulces como el de cointreau con pepitas de chocolate, y también saladas como el de pisto con huevo frito. Además, disponen de opciones sin gluten, lo que lo hace ideal también para celíacos. Por supuesto, los perros también son bienvenidos y tienen su cuenco de agua listo.

2. El Galeón by Agus y Nuria (Revilla de Camargo)

Aquí todo es sin gluten, desde sus bocadillos memorables hasta sus rabas, pasando por platos de cuchara y pescado como las zamburiñas o el rodaballo. Situado junto a la Ría del Carmen, comer en ‘El Galeón’ es hacerlo literalmente con los pies en la hierba, en una terraza verde y abierta al paisaje.

3. La Braña Beer & Food (Santander)

En el corazón de Santander, ‘La Braña’ mezcla una estética moderna con un ambiente relajado. Su carta ofrece hamburguesas caseras, como la Black Beerger (con aros de cebolla y salsa stout) o la Veggie (con salsa de curry y mango), maridadas con una cuidada selección de cervezas artesanas de Cantabria y más allá.

Aquí también hay charlas culturales, música en directo y pinchadas de vinilos. Y, como no podía ser de otra manera, los perros tienen su hueco en la terraza.

4. El Cruce (Vega de Pas)

Entre la carretera comarcal CA-236 y el río Yera, este clásico mesón es conocido por su cocido montañés. En ‘El Cruce’ se organizan jornadas de matanza, y si tienes sitio para el postre, pide su quesada casera. Es uno de esos lugares donde el sabor de la cocina tradicional te abraza y te acompaña durante todo el día.

5. El Castillo de los Locos (Suances)

Ubicado en un acantilado frente al mar, este local es ideal tanto para desayunar como para cenar viendo las olas romper. En su carta destacan la costilla asada a fuego lento, platos como el pad see, y sus tortillas creativas: de jamón con alioli o de rulo de cabra con cebolla caramelizada.

La terraza, bajo el icónico torreón, es uno de los sitios más cotizados de Suances, especialmente desde la primavera. Y sí, tu perro también puede disfrutar del paisaje contigo.

6. El Cenador del Capitán (Potes)

En el corazón de Liébana, este rincón tiene algo de refugio mágico. En ‘El Cenador del Capitán’ podrás probar delicias como el revuelto con morcilla, el paté de jabalí o venado, y cómo no, el cocido lebaniego. Además, cuentan con menú infantil y para peregrinos.

Situado entre el Puente de la Cárcel y la Torre del Infantado, sus vistas al río y a las montañas son el marco perfecto para una comida inolvidable.

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