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¿El nuevo Papa será negro? ¿Llega el fin del mundo? La predicción de Nostradamus que asusta

El fallecimiento del pontífice argentino ha coincidido con señales que algunos interpretan como el inicio del fin
Nostradamus, junto al Papa Francisco, fallecido, y el cardenal,  Robert Sarah, posible sucesor. / EP
Nostradamus, junto al Papa Francisco, fallecido, y el cardenal, Robert Sarah, posible sucesor. / EP

La muerte del Papa Francisco este 21 de abril de 2025 ha sacudido no solo los cimientos espirituales de la Iglesia Católica, sino también el imaginario colectivo donde confluyen historia, misticismo y profecía. Entre las numerosas reacciones y análisis que han seguido a la desaparición del pontífice argentino, ha resurgido con fuerza una antigua predicción que, desde hace décadas, alimenta teorías apocalípticas: la llegada del “Papa Negro”, tal como aparece en los textos atribuidos a Michel de Nostradamus.

¿Quién es el “Papa Negro”? El origen de la profecía

La profecía parte de las crípticas cuartetas escritas por el boticario francés del siglo XVI en su célebre libro “Las Profecías”. En ellas, Nostradamus alude a una serie de pontífices que, según ciertos intérpretes, marcarían las últimas etapas de la historia de la Iglesia y del mundo.

Según esta lectura, habría una secuencia profética de tres figuras:

  1. Un “Papa extranjero” – asociado a Benedicto XVI, de origen alemán.

  2. Un “Papa anciano” – vinculado a Francisco, elegido con 76 años.

  3. Un “Papa Negro”, cuya llegada marcaría el inicio del Juicio Final.

Esta última figura ha sido objeto de múltiples interpretaciones. Algunos la relacionan literalmente con un pontífice africano, lo que cobra actualidad con la mención de Robert Sarah, cardenal de Guinea-Conakri, y Peter Turkson, de Ghana, entre los potenciales papables tras el fallecimiento de Francisco. Otros sostienen que la expresión “negro” aludiría a la orden de los jesuitas, tradicionalmente conocida como la de las “sotanas negras”, de la que el propio Papa Francisco fue miembro: en tal caso, la profecía ya se habría cumplido.

¿Es Nostradamus una fuente fiable? Crítica y contexto histórico

Historiadores y expertos en literatura profética coinciden en un punto esencial: los escritos de Nostradamus son ambiguos, oscuros y susceptibles de múltiples traducciones. No existe, en ninguna cuarteta literal, una mención directa a un “Papa Negro”, ni mucho menos a una secuencia cronológica como la antes mencionada. De hecho, gran parte de estas interpretaciones surgieron siglos después, a menudo en contextos de agitación política o religiosa.

Tampoco faltan quienes conectan esta teoría con otra famosa predicción, la atribuida a San Malaquías, un obispo irlandés del siglo XII. Según el manuscrito conocido como “La Profecía de los Papas”, solo quedarían 112 papas desde su época hasta el fin del mundo. El Papa Francisco ocuparía el puesto número 111, siendo el último, llamado “Pedro el Romano”, el que presidiría la Iglesia “en la gran tribulación”.

A esta visión se suman detalles simbólicos como la serie de retratos papales en la Basílica de San Pablo Extramuros, donde tradicionalmente solo hay espacio para un último medallón más tras el de Francisco. Este hecho ha sido usado para reforzar la hipótesis de un final inminente.

Entre el temor, la fascinación y el folclore cultural

Aunque la Iglesia Católica nunca ha dado validez oficial a estas profecías, el poder de sugestión que ejercen sigue siendo notable. Especialmente en tiempos de incertidumbre —crisis climáticas, conflictos armados, tensiones geopolíticas— estas narrativas encuentran terreno fértil.

El Papa Francisco, en vida, evitó referirse a este tipo de contenidos, aunque en varias ocasiones denunció el uso ideológico del miedo apocalíptico, que consideraba incompatible con el mensaje cristiano. “No hay que temer el fin del mundo. Hay que temer un mundo sin compasión”, llegó a decir en una entrevista.

Aun así, el interés por Nostradamus persiste. Su figura ha sido utilizada en novelas, documentales, películas y redes sociales, donde su figura oscila entre el sabio visionario y el producto del folclore popular. Su presunta capacidad para prever hechos como el ascenso de Hitler, la Revolución Francesa o los atentados del 11-S ha alimentado su leyenda, aunque rara vez se acompañe de una lectura rigurosa de sus textos originales.

¿Y ahora qué? La Iglesia ante un nuevo cónclave

El fallecimiento de Francisco abre una etapa de expectación. El cónclave que se celebrará en las próximas semanas determinará al sucesor de un Papa que marcó época por su cercanía, su agenda reformista y su visión de una Iglesia en salida.

En ese contexto, el perfil de los posibles candidatos —europeos, asiáticos, africanos, conservadores, progresistas, diplomáticos— centrará la atención mediática y espiritual del mundo católico. Si alguno de ellos encajara con la imagen proyectada por la profecía —especialmente si es de origen africano—, el simbolismo no pasará desapercibido.

La profecía del “Papa Negro” no puede entenderse como un vaticinio factual, sino como parte del lenguaje simbólico y literario que ha acompañado siempre a la historia de la Iglesia y la humanidad. En momentos de cambio, como este, surgen las grandes preguntas: ¿hacia dónde va la Iglesia? ¿Qué mundo heredarán las nuevas generaciones? ¿Es el apocalipsis una metáfora del colapso espiritual o social?

Mientras la Iglesia se prepara para elegir un nuevo pontífice, y el mundo observa con atención, una cosa es segura: el legado del Papa Francisco ha cambiado la historia contemporánea de la fe, y su figura seguirá alimentando tanto la reflexión teológica como las interpretaciones místicas durante décadas.

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