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Tagle: el hombre que vino desde Manila a emocionarse con un cartel en Suances… y ahora podría ser Papa

Playa de Tagle en Cantabria. / A.S.
En pleno cónclave vaticano, el nombre de Luis Antonio Tagle, cardenal filipino con alma pastoral y apellido cántabro, resuena como una posibilidad que une fe, historia y destino

En el corazón del cónclave más concurrido y diverso de la historia moderna de la Iglesia católica, con 133 cardenales electores de 71 países, se alza una figura que despierta tanto afecto como respeto entre fieles y prelados: Luis Antonio Tagle, cardenal filipino de 67 años, cuya sencillez y compromiso con los más humildes le han granjeado el apodo de “el Francisco asiático”.

Pero más allá de su labor como pastor y teólogo, Tagle guarda un vínculo emocional y casi providencial con España: su apellido proviene del pequeño y sereno pueblo cántabro de Tagle, en el municipio de Suances. En 2017, este hombre de Iglesia cruzó medio mundo para conocer sus orígenes, cumpliendo así una suerte de peregrinación interior hacia sus raíces europeas.

Un viaje al origen: Tagle en Cantabria

Todo comenzó con una intuición del párroco cántabro Baldomero Maza, quien, al leer unas declaraciones del cardenal en la prensa internacional, no pudo evitar reparar en el apellido. Siguiendo su corazonada, le envió una carta y un libro sobre el origen del linaje. La sorpresa llegó semanas después, cuando Maza recibió una llamada desde un número internacional. "Soy el cardenal Tagle", escuchó al otro lado. La visita se concretó para octubre de ese mismo año.

Tagle no vino solo: viajó acompañado de 21 familiares, incluidos sus ancianos padres. El pueblo se volcó en la acogida. Campanas, medallas conmemorativas, una merienda popular, una misa en la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe y una visita al monasterio de Santo Toribio de Liébana marcaron los tres días de una estancia profundamente emotiva.

"Cuando vio el cartel que decía 'Tagle', se detuvo en silencio. Era como si cerrara un círculo que llevaba siglos abierto", recuerda Maza en su entrevista con The Objective. Durante la homilía, el cardenal improvisó en español, entre sonrisas, recuerdos y un mensaje de unidad espiritual. Aquel momento permanece grabado en la memoria colectiva de un pueblo que, desde entonces, lo considera "uno de los suyos".

Una vida entregada al Evangelio

Luis Antonio Tagle nació en Manila, en el seno de una familia modesta. A los tres años comenzó a rezar el rosario. Su inteligencia y sensibilidad le llevaron a estudiar Teología en Washington D.C. y a convertirse en uno de los teólogos más destacados de Asia. Fue nombrado arzobispo de Manila y más tarde, por decisión del papa Benedicto XVI, creado cardenal en 2012. Ya entonces, muchos lo veían como una joven promesa en la cúspide de la jerarquía eclesial.

Bajo el pontificado de Francisco, su protagonismo se consolidó. Fue designado prefecto del Dicasterio para la Evangelización de los Pueblos, un cargo de enorme peso estratégico en el Vaticano. Previamente, había presidido Cáritas Internationalis, una confederación de más de 160 organizaciones humanitarias católicas. Durante la pandemia, fue una de las pocas voces del Vaticano que se mantuvo activa, ofreciendo consuelo en los momentos más oscuros.

Tagle ha defendido siempre una Iglesia pobre para los pobres. Su cercanía a las comunidades marginales de Manila, sus críticas abiertas ante los abusos cometidos dentro de la institución e incluso su capacidad de autocrítica le han convertido en una figura profundamente respetada. No es solo un hombre de Dios; es un hombre de pueblo.

Una candidatura con luz propia

Si bien la elección del Papa siempre es impredecible —y sometida al soplo libre del Espíritu Santo, como recuerda el propio Tagle—, su nombre ha escalado posiciones en las quinielas vaticanas. Lo consideran un posible continuador del legado de Francisco, tanto en estilo como en misión pastoral. En las casas de apuestas, su nombre figura junto al del cardenal italiano Pietro Parolin o el también italiano Matteo Zuppi.

Tagle conjuga la profundidad teológica con una notable inteligencia emocional. Es afable, sonriente, comunicativo. Su cercanía no es fingida. Quienes lo conocen afirman que sabe escuchar más que hablar y que, cuando habla, sus palabras no hieren: tocan.

Aun así, no está exento de controversias. Durante su mandato en Cáritas se produjeron algunas críticas por la gestión administrativa, aunque él no estuvo implicado directamente en los casos que motivaron la intervención del Papa Francisco y la renovación de la cúpula directiva.

El Papa del sur global

Luis Antonio Tagle representa también algo más grande: el rostro de una Iglesia verdaderamente universal. En un momento en que el cristianismo crece con más fuerza fuera de Europa, su figura simboliza el desplazamiento del centro espiritual hacia el sur global, hacia Asia, África y América Latina.

Que un filipino pueda llegar a ser Papa sería un hito histórico. Desde el siglo VIII no hay un Papa no europeo. Su elección enviaría un mensaje poderoso: el catolicismo no tiene un solo idioma ni una sola cultura. Es una fe que se encarna en la diversidad de los pueblos, y Tagle es prueba viviente de ello.

Si finalmente la fumata blanca anuncia su nombre, será en Tagle —el pueblo— donde muchas miradas se llenarán de lágrimas. No solo por la emoción de ver a uno de los suyos al frente de la Iglesia, sino por lo que representa: el viaje de vuelta a casa de un pastor universal.