OBITUARIO

Muere Jane Goodall: la mujer que rompió la frontera entre humanos y animales

Con su muerte se va una científica incómoda, la mujer que derribó mitos y humilló dogmas con paciencia y observación
Jane Goodall nos enseñó que los chimpancés también fabrican herramientas. / EP
Jane Goodall nos enseñó que los chimpancés también fabrican herramientas. / EP

Jane Goodall, la primatóloga británica que transformó para siempre el estudio del comportamiento animal y la comprensión de la naturaleza humana, falleció este martes a los 91 años. Su legado no solo cambió la ciencia, sino también la forma en que entendemos nuestra relación con el resto de las especies.

Una joven sin título que revolucionó la ciencia

En 1960, con apenas 26 años y sin estudios universitarios en biología, Jane Goodall llegó al Parque Nacional de Gombe, en Tanzania, por recomendación del paleoantropólogo Louis Leakey. Su misión era observar a los chimpancés en libertad. Nadie imaginaba entonces que sus descubrimientos iban a redefinir lo que significa ser humano.

El hallazgo más célebre ocurrió cuando observó a un chimpancé, al que llamó Greybeard, utilizando una ramita como herramienta para extraer termitas. Hasta entonces, se consideraba que la fabricación y uso de herramientas era un rasgo exclusivo del ser humano.

El propio Leakey resumió el impacto con una frase que ya es parte de la historia: “Ahora debemos redefinir las herramientas. O redefinir al hombre. O aceptar a los chimpancés como humanos”. La ciencia se vio obligada a revisar uno de los pilares de la diferenciación entre humanos y animales.

Cultura, emociones y violencia entre simios

Goodall no solo demostró que los chimpancés fabrican herramientas. También documentó que poseen formas de cultura, relaciones sociales complejas y emociones individuales. Les dio nombres propios y describió sus personalidades, en lugar de usar números como dictaba la metodología científica de entonces.

Observó que algunos grupos de chimpancés usaban hojas como vasos o esponjas de musgo para beber agua, y que estos comportamientos variaban de una región a otra. Este tipo de transmisión social de conocimiento fue interpretado como evidencia de cultura animal.

Pero también descubrió un lado oscuro. Entre 1974 y 1978, la comunidad de chimpancés de Gombe se dividió en dos grupos, que comenzaron a luchar entre sí por el territorio. Lo que siguió fue una verdadera guerra: emboscadas organizadas, asesinatos sistemáticos y un conflicto violento que culminó con la eliminación de uno de los clanes.

Este episodio, conocido como la guerra de Gombe, obligó a los científicos y filósofos a reconsiderar la idea de que la violencia organizada era exclusiva de los humanos. Si los chimpancés también eran capaces de guerra, se desdibujaba otra de las supuestas fronteras entre ellos y nosotros.

De investigadora a activista global

A medida que avanzaba su carrera, Goodall fue alejándose del rol de científica para convertirse en una de las voces más influyentes en la conservación de especies y la defensa del medio ambiente. En 1977 fundó el Instituto Jane Goodall, una organización dedicada a la protección de los grandes simios y sus hábitats, con presencia en más de 30 países.

También lanzó el programa Roots & Shoots, destinado a involucrar a niños y jóvenes en proyectos de impacto ambiental y social. Hasta sus últimos días, continuó viajando por el mundo para dar conferencias, participar en foros internacionales y promover una relación más ética con el planeta.

“Lo que hagamos cada día importa. Y cada uno de nosotros puede marcar la diferencia”, solía decir.

Una de las Trimates que cambió la primatología

Goodall fue una de las tres mujeres elegidas por Louis Leakey para estudiar a los grandes simios. Junto a Dian Fossey (gorilas) y Biruté Galdikas (orangutanes), conformó el grupo conocido como las Trimates. Ellas revolucionaron la primatología al introducir una metodología basada en la observación paciente, el respeto al individuo y la comprensión emocional del comportamiento animal.

Gracias a su trabajo, la primatología se convirtió en una ciencia más empática y comprometida con la protección de las especies.

El legado de Jane Goodall

El legado de Jane Goodall trasciende lo científico. Su trabajo nos enseñó que los seres humanos no somos tan diferentes del resto de los animales como pensábamos. Cuestionó la supuesta superioridad de nuestra especie y nos invitó a mirar al planeta con más humildad, responsabilidad y compasión.

Goodall transformó nuestra visión sobre la evolución humana, el lugar que ocupamos en la naturaleza y la urgencia de actuar frente a la crisis ambiental. Fue una pionera que combinó la rigurosidad científica con la pasión por la vida, y su impacto seguirá guiando a generaciones futuras de investigadores, conservacionistas y ciudadanos conscientes.

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