Sociedad

El hijo de Kalina de Bulgaria entrenará en el monasterio Shaolín

Monasterio Shaolin. / EP
El príncipe Simeón Hasan, hijo de Kalina de Bulgaria, entrenará seis meses en el monasterio Shaolín para perfeccionar su kung-fu antes de aspirar a ingresar en los boinas verdes españoles.

El príncipe Simeón Hasan de Bulgaria, de 18 años, ha sido admitido en el famoso monasterio Shaolín de China, donde perfeccionará su técnica de kung-fu y se preparará para ingresar a uno de los cuerpos militares más exigentes del mundo.

La princesa Kalina de Bulgaria, junto a su esposo, el explorador Kitín Muñoz, viajó recientemente a la provincia de Henan, a unos 50 kilómetros al sureste de Luoyang, para conocer de primera mano el entorno en el que vivirá su hijo durante los próximos meses.

Formación marcial y espiritual en el templo Shaolín

Simeón Hasan, experto en artes marciales como el taekwondo, convivirá durante seis meses con los monjes Shaolín, reconocidos por su disciplina, su destreza física y su profunda filosofía de vida. Allí, el joven príncipe búlgaro no solo se entrenará en kung-fu, sino que también estudiará los principios espirituales y éticos que guían la práctica monástica.

Durante su estancia, será instruido por algunos de los mejores maestros del mundo, en una experiencia transformadora tanto a nivel físico como mental.

Objetivo: ingresar en los ‘boinas verdes’ del Ejército español

Una vez finalizada su formación en China, el príncipe Simeón se presentará a las pruebas de acceso al Mando de Operaciones Especiales (MOE), conocidas como los boinas verdes del Ejército español. Este cuerpo de élite está especializado en misiones de alto riesgo y requiere una preparación excepcional.

Kalina y Kitín: una familia comprometida con la exploración y la disciplina

Durante su visita, Kalina de Bulgaria, hija del exrey Simeón II y de Margarita Gómez-Acebo, y su esposo Kitín Muñoz aprovecharon para ajustar los detalles de la admisión de su hijo y conocer el estilo de vida que llevará. Ambos se sumergieron en la cultura del monasterio, asistieron a demostraciones de kung-fu y la princesa incluso participó en una clase práctica.

En declaraciones a la revista ¡Hola!, Kitín Muñoz afirmó:

"Kalina y yo estamos de acuerdo en inculcarle sensibilidad hacia otros mundos. Todo buen explorador conoce el código: puede que no lo entiendas, pero lo tienes que respetar. Eso es el principio de todo”.

Un legado de respeto, disciplina y apertura cultural

La familia, que comparte una marcada vocación por la exploración y la defensa personal, considera esta experiencia como una herramienta fundamental en la formación integral de su hijo. Según Kitín, el aprendizaje de Simeón incluirá no solo lo físico, sino también una profunda comprensión de otras formas de pensar, sentir y rezar.