ola de calor

España se asfixia: la AEMET activa las primeras alertas por una ola de calor “anómala”

Una señal luminosa de farmacia con la temperatura registrada. / Ricardo Rubio

Los termómetros superarán los 40 grados en numerosos valles peninsulares, mientras persiste la calima en Canarias y el sur

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha activado sus primeras alertas de nivel naranja y amarillo ante una ola de calor “anómala” que se extenderá por gran parte del territorio nacional durante los últimos días de junio y el comienzo de julio. Las previsiones indican un ascenso generalizado de las temperaturas, con máximas por encima de los 36 grados en zonas interiores y picos que superarán los 40 grados en los valles del Guadalquivir, Guadiana, Tajo y Ebro.

La situación ha sido calificada como “no habitual para esta época”, según los avisos emitidos por la propia AEMET. En paralelo, meteorólogos como Roberto Brasero han advertido de que el país se enfrenta a una de las entradas de aire cálido más intensas de los últimos veranos, mientras que el joven pronosticador Jorge Rey ha mostrado su preocupación por “el cambio de patrón climático que puede desencadenarse”.

Zonas más afectadas: del Guadalquivir al Ebro

Según el último comunicado oficial de la AEMET, las temperaturas máximas significativamente elevadas afectarán a:

  • Galicia, especialmente el interior de Ourense y Lugo.

  • Meseta norte, con énfasis en zonas de Castilla y León.

  • Nordeste peninsular, incluyendo La Rioja, Aragón y Navarra.

  • Mitad sur, desde Extremadura a Andalucía oriental.

  • Baleares, donde se prevén registros superiores a los 36 grados.

  • Canarias, con valores entre 34 y 37 grados en medianías de Gran Canaria y Fuerteventura.

Los valles del Guadalquivir, Guadiana, Tajo, Ebro, y el prelitoral de Alicante y Valencia podrían superar ampliamente los 40 ºC en las horas centrales del día.

Además, las mínimas no bajarán de 20 ºC en puntos como el bajo Ebro, litorales mediterráneos, buena parte del sur peninsular e incluso áreas elevadas de Canarias, lo que agrava el riesgo para la salud, especialmente por el efecto de “noche tropical”.

Condiciones adversas y fenómenos asociados

La AEMET advierte también de otras variables que podrían empeorar la situación climática:

  • Tormentas secas y rachas fuertes de viento en zonas de montaña del oeste peninsular.

  • Calima persistente en el Estrecho, Alborán y Canarias, con mayor incidencia al final del día en la mitad suroeste peninsular.

  • Riesgo elevado de incendios forestales, especialmente en áreas donde se combine calor extremo y viento de levante.

En el caso de Canarias, los alisios soplarán con intervalos de viento fuerte del norte, aumentando la sensación térmica en las zonas afectadas.

Recomendaciones sanitarias y restricciones

La alerta sanitaria se ha activado en varias comunidades autónomas, instando a la población a:

  • Evitar la exposición solar entre las 12:00 y las 18:00 horas.

  • Hidratarse de forma constante, aunque no se tenga sed.

  • No practicar ejercicio físico en exteriores durante las horas críticas.

  • Utilizar refugios climáticos y espacios con ventilación o refrigeración adecuada.

  • Prestar atención especial a mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.

Expertos alertan de una tendencia preocupante

Roberto Brasero, meteorólogo de Antena 3, ha subrayado que este episodio "no solo llega antes de lo habitual, sino que podría repetirse en julio con mayor virulencia", en referencia a los datos aportados por el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF).

Por su parte, Jorge Rey, que se ha hecho conocido por sus pronósticos populares, advirtió hace días en sus redes sociales que “nadie está preparado para lo que se avecina”, apuntando a una cadena de olas de calor intensas como parte de una transición climática global.

Una situación que anticipa un verano extremo

Con estas previsiones, el verano 2025 arranca bajo una amenaza de calor extremo que, según los expertos, podría consolidar un patrón de veranos cada vez más largos, secos e intensos, como ya ha advertido la propia AEMET en sus informes estacionales. La evolución de esta ola de calor será clave para determinar el nivel de estrés térmico, el impacto en la salud pública, el consumo energético y la gestión de recursos hídricos.

El Gobierno central y las comunidades autónomas estudian posibles medidas preventivas adicionales si el fenómeno se prolonga o intensifica durante la primera quincena de julio.