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Descontento de la Casa Real y críticas de medios internacionales por las fotos de la princesa Leonor

La princesa Leonor. / EP

Criticada desde Alemania y Francia, la publicación de las fotos privadas de Leonor ha sacudido tanto a la opinión pública como a la Casa Real

Las fotos de la princesa Leonor en bikini, tomadas durante una jornada de descanso en la playa uruguaya de La Mulata, han desatado una oleada de reacciones tanto en España como en el extranjero. La publicación de las imágenes por parte de la revista Diez Minutos ha generado un fuerte debate sobre los límites de la privacidad, especialmente cuando se trata de figuras públicas menores de edad o jóvenes, como es el caso de la heredera al trono, que tiene 19 años.

La revista francesa Point de Vue fue una de las primeras en manifestarse de forma crítica. En un artículo titulado “La princesa Leonor de España en bikini… ¿y qué?”, cuestionan abiertamente la relevancia y el interés mediático por estas imágenes: “Más de tres semanas después, las fotos aparecieron en la portada de la revista española Diez Minutos, despertando una curiosidad que hoy en día es cuestionable”. Además, comparan la situación con otros miembros de la realeza europea, como el príncipe Kiril de Bulgaria o Carlos Felipe de Suecia, cuyas imágenes en bañador no causan semejante revuelo, dejando entrever que existe un doble rasero en función del género y del rol institucional.

Por su parte, la publicación alemana Bunte también se ha pronunciado bajo un titular claro: “Fotografiada en bikini: Revista pone a Leonor en portada sin que ella quiera”. Subrayan el impacto personal que puede tener este tipo de exposición no consentida, recordando que “la corona pesa mucho”, especialmente para una joven que está cumpliendo una intensa formación militar. “La privacidad de la princesa ha sido violada nuevamente, y esta vez de manera aún más drástica”, sentencian.

Desde España, fuentes cercanas a la Casa Real han confirmado a Informativos Telecinco que tanto el rey Felipe VI como la reina Letizia están dolidos por la publicación. El monarca se siente decepcionado al ver que “el gran trabajo que está haciendo su hija se ve ensombrecido por este tipo de publicaciones”, mientras que Letizia, visiblemente enfadada, lamenta que “no pueda tener planes con sus amigos sin ser fotografiada”.

El paparazzi que captó las imágenes habría seguido a los escoltas previamente y aprovechado el momento de descanso de Leonor durante su formación a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano. Se ha especulado que las imágenes se valoraron en cifras superiores a los 150.000 euros, e incluso algunas fuentes aseguran que llegaron a ofrecerse por 250.000 euros a diferentes medios. Según Tardear, hubo una “negociación creativa” con la revista, cuyo director finalmente decidió publicarlas para evitar que quedaran en un cajón sin ver la luz.

Este incidente no es el primero. Leonor ya fue fotografiada en una discoteca de Salvador de Bahía (Brasil) y en un centro comercial en Chile, donde incluso se abrió una investigación por el uso indebido de cámaras de seguridad. Todo esto durante lo que debería ser una etapa formativa, con gran exigencia académica, pero también con momentos de descanso como cualquier otra joven cadete.

La publicación de estas imágenes vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites éticos de la prensa del corazón, especialmente cuando el personaje público es aún joven y no está ejerciendo un papel institucional activo. Y la pregunta que se repite, tanto en medios como en redes sociales, es clara: ¿debe una princesa renunciar a toda su intimidad por su condición de heredera? La respuesta, para muchos, debería ser un rotundo no.