Dani Rovira relata su primer contacto con la tristeza profunda
El humorista Dani Rovira repasa momentos significativos de su vida en su nuevo monólogo de Netflix, titulado Vale la pena. Durante la actuación, compartió con el público del teatro un recuerdo que considera crucial: el instante en que identificó, por primera vez, una tristeza profunda. Según Rovira, este episodio se remonta al estreno de la película Ocho apellidos vascos, filme que supuso su salto al cine.
Hasta entonces, su carrera se había desarrollado en el ámbito de los monólogos. El éxito repentino de aquella comedia, en la que compartía protagonismo con Clara Lago, le generó una contradicción emocional. “Yo me dedicaba a esto que veis (a los monólogos). Y, de la noche a la mañana, me convertí en el protagonista de la película más taquillera de la historia de la industria del cine español. Y estando como está el cine… creo que me voy a ir a la tumba con ese récord. Yo no sé si es para reír o para llorar. Lo que sé es que es un hecho”, expresó.
Rovira también reveló que fue a raíz de aquella etapa que decidió iniciar un proceso terapéutico. “Un día una amiga me dijo: ‘¿Por qué no vas a terapia?’. Y yo le dije: ‘Pos vale’”. Así conoció a Salvador, el terapeuta con el que continúa trabajando en la actualidad. “Estuve una hora entera desahogando, explicando el motivo por el que iba, aunque al principio no sabía muy bien qué decir”, relató.
El monólogo recoge, en clave reflexiva, la forma en que Rovira ha afrontado emocionalmente las consecuencias del éxito mediático y cómo la terapia se convirtió en un recurso esencial para su bienestar personal.