Cine

'La comunidad': así nació la película más corrosiva de Álex de la Iglesia

Un fotograma de la película. / Redes sociales
Inspirada en una vecina con síndrome de Diógenes en Bilbao, La comunidad de Álex de la Iglesia mezcla humor negro, crítica social y terror, convirtiéndose en uno de sus filmes más emblemáticos.

Las ficciones cinematográficas más delirantes suelen nacer de experiencias personales de sus creadores. Ese fue el caso de La comunidad (2000), el quinto largometraje de Álex de la Iglesia, considerado una de las cumbres de su filmografía junto a El día de la bestia y Balada triste de trompeta.
La historia que dio pie a esta película surgió de la casa familiar del director en Bilbao, donde la vecina de su madre padecía síndrome de Diógenes. Cuando el cineasta bajó a reparar unas goteras en ese piso, se encontró con un escenario dantesco: basura, cucarachas y excrementos.

La crisis de la vivienda como trasfondo

De aquella experiencia, junto a su guionista habitual Jorge Guerricaechevarría, nació una trama que reflejaba un problema social de plena vigencia: la crisis de la vivienda y la obsesión de algunos vecinos por eliminar a inquilinos con renta antigua.
El resultado fue una sátira negra que combinó humor, terror y crítica social, elementos característicos del estilo de De la Iglesia.

Influencias: Hitchcock, Ibáñez y Polanski

El filme bebe del absurdo, la comedia negra y el costumbrismo fantástico, con claras referencias al cine de Alfred Hitchcock y al imaginario del cómic 13, Rúe del Percebe, de Francisco Ibáñez.
La representación de la comunidad de vecinos recuerda tanto al gótico urbano como al inquietante edificio de La semilla del diablo de Roman Polanski.

Una propuesta coral con reconocimiento internacional

La comunidad inauguró el Festival de San Sebastián de 2000, donde Carmen Maura ganó el premio a mejor actriz, reconocimiento que repetiría en los Premios Goya, acompañada por galardones para Emilio Gutiérrez Caba y el equipo de efectos especiales.
El reparto fue coral y sólido, con figuras como Kiti Mánver, Terele Pávez, Sancho Gracia, Jesús Bonilla, María Asquerino y jóvenes promesas como Luis Tosar y Antonio de la Torre.
Con un presupuesto de 2,5 millones de euros, recaudó casi 7 millones en taquilla, consolidando la recuperación del director tras el fracaso de Muertos de risa.