Ocio

La catedral electrónica de Ibiza abre con Will Smith y 7.000 personas

El nuevo recinto de Ibiza, dirigido por Yann Pissenem, combina espectáculo, precios altos y estética futurista. El debut reunió a figuras como Carl Cox y reforzó el dominio de los Matutes.

La discoteca cobró entradas desde 100 euros y bebidas a precios elevados. / EP
La discoteca cobró entradas desde 100 euros y bebidas a precios elevados. / EP

La macrodiscoteca [UNVRS] abrió sus puertas en Ibiza con un espectáculo multitudinario. Will Smith, vinculado a la promoción de la sala, participó en la inauguración, que congregó a 7.000 personas y provocó largas colas en la carretera principal de la isla.

A las once de la noche, un accidente de tráfico en la rotonda de acceso generó atascos que complicaron la llegada al evento. Desde aquel punto, la discoteca desplegó su propuesta de doce horas de fiesta con una sesión que abrió Carista, dj neerlandesa de ascendencia surinamesa. El cierre, al amanecer, estuvo a cargo de Carl Cox, figura clave de la electrónica internacional, que regresaba a Ibiza tras casi una década sin liderar una residencia semanal.

El espacio, que en la década de los ochenta fue conocido como Ku y luego como Privilege, ha sido reformado para convertirse en un coloso de la música electrónica. Las obras han transformado el recinto en una “catedral brutalista” de 6.500 metros cuadrados. El proyecto, aprobado por la Comissió d’Ordenació turística del Consell d’Eivissa, contó inicialmente con un presupuesto de 8,2 millones de euros, aunque otras fuentes señalan que la cifra podría haberse cuadruplicado.

Durante la noche, los asistentes pagaron entradas desde 100 euros y consumieron bebidas a precios elevados: agua a 15 euros, chupitos a 16, copas a 25 y mezcales premium a casi 50 euros. Según los organizadores, se vendieron miles de entradas y las pulseras VIP alcanzaron los 500 euros. El éxito económico ha sido inmediato, apuntalando la posición de [UNVRS] como epicentro del ocio en la isla.

El recinto ha sido objeto de una intensa campaña de marketing desde que Will Smith protagonizó un cortometraje promocional en el que aparecía persiguiendo ovnis en el cielo ibicenco. El empresario Yann Pissenem, principal responsable de la discoteca, repite fórmula tras convertir el Ushuaïa Ibiza Beach Hotel en un referente del ocio diurno de la isla. El modelo se consolida ahora en la noche ibicenca, con la intención de recuperar el espíritu de las grandes noches de fiesta.

En [UNVRS], la música, las acrobacias y la estética futurista se mezclan con referencias cinematográficas a Stanley Kubrick y un escenario de luces y espejos. Durante la noche, el público se agolpó en la pista y en las barras, donde el efectivo circuló a gran velocidad. El espacio exclusivo de la discoteca, bautizado como The Catacomb, concentra el público VIP y multiplica la rentabilidad de un negocio que, según los promotores, es capaz de modificar incluso la economía de la isla.

El protagonismo de los Matutes, familia vinculada al desarrollo turístico de Ibiza, se mantiene en este nuevo proyecto. Sus negocios hoteleros y de ocio consolidan un modelo en el que pocos actores concentran gran parte de los beneficios. La pugna entre discotecas continúa, mientras la isla observa cómo el ocio nocturno vuelve a marcar la pauta turística.

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