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Uno parece sacado de Jurassic Park y otro de California: las 7 joyas naturales más impactantes de Cantabria

Hay una Cantabria que no sale en los folletos turísticos. Una tierra de acantilados imposibles, bosques de leyenda y ríos que nacen en vertical

La ría de Oyambre, una de las maravillas de Cantabria. / A.S.P
La ría de Oyambre, una de las maravillas de Cantabria. / A.S.P

Cantabria no solo es famosa por su gastronomía, pueblos con encanto o rutas jacobeas. Esta comunidad del norte de España alberga algunos de los paisajes naturales más impresionantes del país, que conjugan montaña, mar y biodiversidad en estado puro. Desde acantilados vertiginosos hasta bosques que parecen salidos de otro continente, estas son las siete joyas naturales que todo amante de la naturaleza debería conocer.

1. Ría de Oyambre y Parque Natural de Oyambre

Ubicada entre San Vicente de la Barquera, Valdáliga y Comillas, la Ría de Oyambre —también conocida como Ría de la Rabia— es uno de los humedales costeros más valiosos del Cantábrico. Forma parte del Parque Natural de Oyambre, un espacio protegido que combina dunas, marismas y estuario, con una fauna y flora excepcionales.

Desde sus miradores naturales se puede contemplar cómo la marea transforma el paisaje cada hora, y la playa de Oyambre, de más de dos kilómetros de longitud, ofrece un paraíso virgen donde el mar se funde con la tierra.

2. Fuente Dé y los Picos de Europa

En el corazón del valle de Liébana, Fuente Dé es la puerta de entrada a las grandes alturas de los Picos de Europa, la mayor formación caliza de la Europa atlántica. Desde su base parte un teleférico que salva un desnivel de más de 750 metros en apenas tres minutos.

La llegada al mirador del Cable es solo el principio. Rutas como la de los Horcados Rojos o los Puertos de Áliva ofrecen una experiencia única entre lagunas glaciares, pedreras y vistas inolvidables al Naranjo de Bulnes. Para los más aventureros, es también punto de partida hacia la Torre de Cerredo, la cima más alta de toda la cordillera.

3. Costa Quebrada

Este tramo costero entre Liencres y Cuchía, declarado recientemente Geoparque Mundial de la UNESCO, presenta un escenario geológico de otra era. Con arcos naturales, playas salvajes, farallones, estratos basculados y acantilados modelados por el mar, la Costa Quebrada es una clase magistral de geología al aire libre.

Existen más de diez rutas señalizadas y senderos que recorren este enclave. En días de fuerte oleaje, el espectáculo visual y sonoro es uno de los más sobrecogedores del litoral norte español.

4. Desfiladero de La Hermida

Con sus 21 kilómetros de longitud, el Desfiladero de La Hermida es el más largo de España. Tallado por el río Deva a lo largo de milenios, este cañón conecta el litoral cántabro con la comarca de Liébana. Sus paredes verticales de roca caliza, que en algunos puntos superan los 600 metros, lo convierten en un paraíso para escaladores y senderistas.

Además, sus bosques rebosantes de vida y sus aguas termales naturales hacen de este desfiladero un reducto de paz, aventura y leyenda, con mitos cántabros como el Ojáncanu cobrando vida entre sus grietas.

5. Collados del Asón y Parque Natural Saja-Besaya

En el municipio de Soba, el Parque Natural Collados del Asón representa uno de los mejores ejemplos de relieve kárstico de la Península Ibérica. Aquí nace el río Asón, en forma de una majestuosa cascada, considerada por muchos como una de las más bellas de España. La zona es un laberinto natural de cuevas, dolinas y simas, que fascinan tanto a geólogos como a espeleólogos.

Por su parte, el Parque Natural Saja-Besaya, con más de 24.500 hectáreas, ofrece una inmersión en los bosques caducifolios del norte: robledales, hayedos y senderos entre pueblos como Bárcena Mayor, considerado uno de los más bonitos de España. Sus rutas, como la de Fuente Clara o la de los Puentes, son perfectas para explorar la esencia del paisaje cántabro.


6. Bosque de Secuoyas del Monte Cabezón

A solo unos kilómetros de Cabezón de la Sal se encuentra un bosque de gigantes. Con 850 secuoyas rojas que superan los 40 metros de altura, este rincón inesperado parece transportarnos directamente a California. Fue plantado durante los años 40 como parte de un experimento forestal, y en 2003 fue declarado Monumento Natural.

El recorrido por este bosque es sencillo, accesible y sorprendente. Un plan perfecto para toda la familia, ideal para los que buscan un entorno tranquilo donde el silencio solo lo rompen los pasos sobre la hojarasca y el canto de los pájaros.

7. Cascada del Asón

Ubicada en el corazón del Parque de los Collados del Asón, esta cascada monumental marca el nacimiento del río homónimo. Tiene una caída de más de 70 metros, visible desde distintos puntos del sendero que parte desde Soba.

Es un lugar especialmente mágico en primavera y tras días de lluvia, cuando su caudal se convierte en un manto blanco que contrasta con el verde profundo de los hayedos que lo rodean. Es también uno de los mejores enclaves para avistar aves rapaces como el buitre leonado o el águila real.

Cantabria, naturaleza en estado puro

Estas siete maravillas naturales representan solo una muestra del inmenso patrimonio ambiental de Cantabria. La comunidad se ha consolidado como un destino imprescindible para el turismo de naturaleza y aventura, con un modelo de desarrollo que apuesta por la sostenibilidad, la conservación y el disfrute respetuoso de sus tesoros naturales.

Desde la Costa Quebrada hasta los Picos de Europa, pasando por sus bosques, cascadas y rías, Cantabria es un lugar que se descubre paso a paso, a través de los sentidos, y que deja una huella imborrable en el alma de quienes lo visitan.

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