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Amado por el mundo, ignorado en España: la triste verdad sobre Julio Iglesias

El cantante español, Julio Iglesias. / EP
A pesar de ser el artista hispano más exitoso de la historia, con más de 300 millones de discos vendidos, Julio Iglesias ha sido objeto de una curiosa paradoja en España: mientras que en el resto del mundo se le rinde tributo como un pionero de la música latina, en su país natal nunca se le ha valorado con la misma seriedad que a otros cantantes como Joan Manuel Serrat, Camilo Sesto o Raphael

Esta es una de las reflexiones que plantea el escritor Ignacio Peyró en su nueva biografía sobre el artista, un libro que no solo repasa la vida de Iglesias, sino que también ofrece una mirada crítica sobre el trato que ha recibido en su propio país. Con una prosa elegante y aguda, Peyró logra convertir la historia de un cantante que lo tuvo todo—fama, dinero, mujeres y éxito internacional—en una aventura literaria con tintes de Joseph Conrad.

Un éxito global que España miró con desdén

Julio Iglesias no es simplemente un cantante de baladas románticas. Su mayor logro, como apunta Peyró, fue romper las barreras de lo latino en Estados Unidos y en la cultura anglosajona. Hasta su llegada, los artistas de habla hispana tenían dificultades para trascender en la industria musical de EE. UU. Iglesias cambió eso con una estrategia impecable de relaciones públicas y con su habilidad innata para adaptarse a distintos públicos.

En los años 80, logró lo impensable: conquistar el mercado anglosajón sin perder su identidad latina. Su imagen era tan versátil que lograba atraer tanto a la comunidad hispana, que lo veía como un compatriota triunfador, como a la élite de Manhattan, que lo percibía como un sofisticado crooner europeo. Fue el primer artista en demostrar que lo latino podía ser sinónimo de glamour y éxito en el mundo anglosajón.

El rechazo de España y el fenómeno de los memes

Pero, a pesar de estos logros, en España nunca se le ha otorgado el mismo reconocimiento que a otros artistas nacionales. Peyró sugiere que esto se debe a una mirada condescendiente hacia su figura: Iglesias no era un poeta exiliado ni un pensador como María Zambrano o Ortega y Gasset, por lo que nunca se le tomó realmente en serio.

En los últimos años, la imagen de Julio Iglesias ha resurgido en España, pero de una forma inesperada: como protagonista de memes en internet. Sin embargo, para Peyró, este fenómeno no es un signo de burla, sino más bien de cariño: "No haces memes de alguien que te cae mal. Si no hubiese un punto de estima, y de broma, no lo emplearías en un meme".

Un carisma único y una vida sin sobresaltos

Uno de los aspectos más fascinantes que aborda la biografía es el carisma inigualable de Julio Iglesias. Según Peyró, su magnetismo iba más allá de su talento musical. No era un cantante con una voz prodigiosa, ni un compositor innovador, pero tenía algo que muy pocos poseen: una presencia escénica que hipnotizaba.

"Tú te sientas en un sofá y eres un garabato espatarrado. Julio Iglesias se sienta en un sofá y queda natural, elegante, como si hubiese caído un pañuelo y estuviese esperando que le trajeran una copita", escribe Peyró.

Su vida, a diferencia de otros artistas que han pasado por crisis o tragedias, se ha desarrollado en una permanente atmósfera de atardecer dorado. El mayor sobresalto que sufrió fue el secuestro de su padre por ETA en 1981, pero, más allá de eso, Iglesias ha sabido mantenerse al margen de los escándalos y ha logrado construir una carrera basada en el control absoluto de su imagen pública.

Julio Iglesias, Trump y su relación con el poder

Otro aspecto que se analiza en la biografía es su relación con el poder. Iglesias tuvo contacto con figuras de alto nivel en el mundo empresarial y político, incluyendo a Donald Trump. En los años 90, el cantante actuó en los casinos del magnate, pero con el tiempo, se volvió un crítico vehemente de su política antiinmigrante.

"Dijo que ya no volvería a tocar en esos espacios y se ha mostrado después muy vehemente en contra de él", explica Peyró.

La complicada relación con Enrique Iglesias e Isabel Preysler

La biografía también toca el tema de su relación con su hijo, Enrique Iglesias, quien siguió sus pasos en la música pero con una identidad muy diferente. A diferencia de su padre, Enrique ha mantenido una imagen mucho más reservada y familiar. Mientras que Julio Iglesias era un conquistador empedernido, su hijo ha optado por una vida discreta junto a la tenista Anna Kournikova.

Otro punto que Peyró aborda es el papel de Isabel Preysler, la primera esposa del cantante. La sociedad española ha sido tremendamente injusta con ella, según el autor. Ha sido objeto de críticas machistas y racistas, a pesar de que su única "culpa" fue separarse de Iglesias por sus constantes infidelidades.

"Puedes leer cosas sobre ella que son horrorosas. Ha tenido muy mala prensa y se ha sido muy despectivo con ella sin que haya hecho nada para merecerlo", afirma Peyró.

El legado de Julio Iglesias: ¿redención tardía?

A pesar de todo, el tiempo ha comenzado a hacer justicia con Julio Iglesias. Su impacto en la música y en la cultura popular es innegable. Fue el primer latino en abrir las puertas del mercado global, y su influencia puede verse en artistas posteriores como Luis Miguel, Ricky Martin o Enrique Iglesias.

Su historia es la de un hombre que, sin ser un revolucionario musical, logró seducir al mundo con su carisma, su elegancia y su talento para la autopromoción. Quizá ahora, con el paso del tiempo, España finalmente le dará el reconocimiento que siempre mereció.