Motor

Una actualización permite adaptar motores diésel a biocombustibles

Un sistema creado en Illinois adapta motores diésel a combustibles alternativos con una actualización remota. El modelo combina ecuaciones físicas y redes neuronales para reducir emisiones sin cambiar piezas. / EP
Una investigadora desarrolla un software que permite a motores diésel funcionar con biocombustibles mediante inteligencia artificial y sensores existentes, evitando modificaciones mecánicas y facilitando una transición energética progresiva.

Durante años, el impacto ambiental de los vehículos diésel ha centrado el debate público. Las emisiones asociadas a estos motores han impulsado restricciones en distintos países y han acelerado el desarrollo de alternativas como el coche eléctrico. No obstante, la transición hacia una movilidad totalmente electrificada requiere infraestructuras adecuadas, mejoras en la eficiencia de las baterías y procesos de producción sostenibles.

En este contexto, una investigación plantea una alternativa basada en la adaptación tecnológica de los motores actuales. La investigadora Carrie Hall, del Instituto Tecnológico de Illinois, ha desarrollado un sistema que permite que motores diésel funcionen con biocombustibles y otras fuentes energéticas mediante una actualización de software. El método se apoya en inteligencia artificial y en modelos computacionales simplificados para ajustar el funcionamiento del motor a distintos combustibles sin modificar sus componentes mecánicos.

Los motores de combustión están diseñados para operar con un combustible específico. En el caso del diésel, la ignición se produce por la presión dentro del cilindro. Alterar el tipo de combustible sin ajustar la programación puede provocar fallos de combustión, pérdida de rendimiento o daños mecánicos. Por ello, resulta imprescindible conocer con precisión el momento en que se produce la combustión para regular la inyección y optimizar el proceso.

Hasta ahora, esta adaptación exigía intervenciones mecánicas complejas. La propuesta de Hall sustituye esos cambios físicos por un sistema que utiliza los sensores ya incorporados en los vehículos modernos. Mediante la interpretación de datos recogidos fuera del cilindro, el modelo computacional determina el comportamiento del combustible durante la combustión.

El sistema combina ecuaciones basadas en principios físicos y químicos con redes neuronales artificiales. Este planteamiento permite mantener un modelo comprensible para los ingenieros, evitando depender exclusivamente de sistemas cerrados de inteligencia artificial descritos como «caja negra».

La tecnología permite ajustar el motor a distintos combustibles, incluidos biocombustibles con menores emisiones. Según el planteamiento de la investigación, la actualización podría realizarse de forma remota por los fabricantes, de manera similar a otras actualizaciones de software, lo que facilitaría su implantación sin cambios estructurales en el vehículo.

Además de turismos, el sistema podría aplicarse a camiones y maquinaria industrial. El estudio apunta a que la innovación en software puede contribuir a reducir emisiones aprovechando la flota existente, como complemento a los procesos de electrificación del transporte.