ferias en el sardinero

Vecinos y visitantes se unen para blindar las ferias en El Sardinero

Varias personas en el recinto ferial de El Sardinero. / A.S.
Un colectivo vecinal presenta un escrito firmado por más de 200 personas para solicitar al Ayuntamiento que las atracciones de feria continúen ubicándose en el parking de los Campos de Sport de El Sardinero, donde se celebran desde hace 17 años

Un grupo de 217 ciudadanos de Santander, agrupados en torno a la asociación “Buscando Vivir”, ha registrado en el Ayuntamiento de Santander un escrito formal dirigido a la alcaldesa, Gema Igual, solicitando que se mantenga la actual ubicación de las atracciones feriales en el parking de los Campos de Sport de El Sardinero.

Según se recoge en la carta abierta firmada por el periodista Matías Aurelio Güemes Peña, portavoz del grupo y miembro activo de la citada asociación, se trata de una “reivindicación justa y sensata” basada en la experiencia positiva de diecisiete años de celebración continuada en ese lugar, que, a juicio de los firmantes, se ha convertido en un “auténtico parque de atracciones urbano” para vecinos, visitantes y turistas.

Argumentos vecinales: historia, accesibilidad y beneficio común

En la carta registrada, los firmantes recuerdan que la llegada de las ferias al Sardinero fue fruto de una larga movilización vecinal y de una gestión política favorable durante el mandato del exalcalde Íñigo de la Serna, quien trasladó las atracciones desde la zona de Rostrío, considerada por los impulsores como un espacio “inhóspito e inadecuado”, a su actual localización.

El entorno del Sardinero —señalan— ofrece condiciones “ideales por su accesibilidad, amplitud, seguridad y ausencia de molestias relevantes para el vecindario”. Rodeado por el Parque de Mesones, el colegio de los Agustinos, el Palacio de Festivales y el propio campo del Real Racing Club, el espacio permite la instalación ordenada de infraestructuras sin generar conflictos notables de convivencia.

Asimismo, destacan la implicación de los feriantes, quienes “asumen con responsabilidad su actividad y minimizan las molestias sonoras”, así como la comprensión de los residentes, que —afirman— valoran positivamente el impacto social y económico de las atracciones durante las fiestas patronales y el verano.

“Ferias quiero en El Sardinero”: una petición con rostro ciudadano

El manifiesto se organiza en diez puntos razonados en los que se defiende no solo la permanencia de la feria en su ubicación actual, sino también el papel que desempeña como componente esencial del paisaje festivo y cultural de Santander.

Entre los argumentos presentados destacan:

  • El atractivo turístico del verano en Santander, al que las ferias contribuyen.

  • El valor de las atracciones para todas las edades, especialmente para niños y jóvenes.

  • La oportunidad de ofrecer a la ciudadanía un espacio de ocio popular, asequible y de calidad.

  • La necesidad de mantener propuestas que combinan tradición, participación y disfrute colectivo.

En este sentido, el texto remarca que “las ciudades modernas no renuncian a sus espacios simbólicos de encuentro”, y que mover la feria a otro lugar sin consenso ni justificación clara sería un retroceso injustificado.

Llamamiento a la alcaldesa: sensibilidad, continuidad y consenso

La carta se cierra con una apelación directa a la alcaldesa Gema Igual, a quien los firmantes solicitan que no defraude las expectativas ciudadanas: “Señora alcaldesa, defienda y apoye nuestras justas reivindicaciones para hacer de Santander una gran ciudad, y apoye: Ferias quiero en El Sardinero”.

El texto incluye un saludo institucional, respetuoso y afectuoso, que combina la defensa firme de una causa ciudadana con el reconocimiento al trabajo del Ayuntamiento durante las fiestas. No obstante, advierte que cualquier tentativa de reubicar las ferias podría romper con una trayectoria asentada, generando malestar innecesario.

El colectivo impulsor de la carta, Buscando Vivir, es una asociación civil que viene promoviendo desde hace años iniciativas para mejorar la calidad de vida en Santander y fomentar una ciudad amable, participativa y abierta. Su involucramiento en esta causa refuerza el carácter comunitario de la petición, que permanece abierta a nuevas adhesiones por parte de vecinos, comerciantes y visitantes que valoren el papel de la feria como parte esencial del modelo urbano festivo.