Santander cambiará 16 calles franquistas: ¿cuánto nos costará borrar estos nombres históricos?
Santander gastará dinero público para cambiar 16 calles con nombres "franquistas". Entre ellas, General Dávila | ¿Cuánto cuesta borrar la historia? | Mientras, muchos piden coherencia: ¿y los represores de izquierdas?
El Ayuntamiento de Santander cambiará el nombre de 16 calles vinculadas al franquismo, como General Dávila y Camilo Alonso Vega, en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. El gasto público y la controversia por la "memoria selectiva" reavivan el debate.
El próximo pleno del Ayuntamiento de Santander, previsto para el 24 de abril, incluirá en el orden del día el cambio oficial de denominación de calles como General Dávila, que pasará a llamarse Paseo de Altamira, y Camilo Alonso Vega, que se transformará en José Hierro. La decisión, en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática, ha generado debate... y preocupación por el coste económico que conlleva esta medida.
¿Cuánto cuesta cambiar el nombre de una calle?
El coste del cambio de nombre de calles no se limita al reemplazo de placas. Según cifras publicadas por el Ayuntamiento de Madrid en 2018, sustituir las señales de 51 calles supuso un gasto superior a 60.000 euros, lo que equivale a unos 292 euros por placa.
En el caso de Santander, aunque aún no se ha facilitado una estimación oficial, el desembolso podría oscilar en cifras similares. Además de las placas, hay que añadir el coste de actualización de señales de tráfico, mapas, bases de datos municipales y documentación administrativa.
Un gasto que también afecta a ciudadanos y comercios
Para residentes, autónomos y empresas, el impacto también es real. El cambio de dirección en escrituras, carnés de identidad, tarjetas sanitarias, pólizas, páginas web, membretes o tarjetas de visita puede suponer un coste medio de hasta 10.000 euros por comercio, según estimaciones recogidas por El Confidencial en casos similares.
Aunque algunos ayuntamientos, como el de Cádiz, han asumido el coste de la comunicación con organismos oficiales, facilitando las gestiones para que los vecinos no tengan que pagar ni intervenir, no está claro si Santander tomará medidas similares para amortiguar el golpe económico.
¿Memoria democrática o gasto innecesario?
La Ley de Memoria Democrática ha sido criticada por su marcado sesgo ideológico, al centrarse exclusivamente en condenar la dictadura franquista sin aplicar el mismo criterio a los crímenes cometidos por figuras históricas vinculadas con la extrema izquierda durante la Guerra Civil y la Segunda República.
Diversos historiadores, juristas y asociaciones han cuestionado que, mientras se eliminan del callejero nombres relacionados con el franquismo, se mantienen homenajes públicos a personajes como Santiago Carrillo, La Pasionaria o Largo Caballero, cuya responsabilidad en actos de represión o violencia también está ampliamente documentada.
En este contexto, el debate político y social sigue abierto: ¿es prioritario modificar el callejero por razones simbólicas, incluso cuando ello implica un coste elevado para las arcas públicas? Para muchos ciudadanos, esta medida llega en un momento de incertidumbre económica, con necesidades más urgentes como la mejora de infraestructuras, servicios sociales o la lucha contra el paro juvenil.
Mientras tanto, la historia reciente sigue reescribiéndose a golpe de presupuesto.