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Antes de ser un campo deportivo, este rincón de Santander fue una pista de aviación militar

Actualmente el lugar dónde estaba el aerodromo. / A.E

Pocos lo saben, pero Santander fue sede de un aeródromo militar en pleno siglo XX. Hoy, donde se levantan pistas deportivas y se entrena el Racing, hubo una base aérea estratégica que marcó la historia local

Pocos santanderinos lo saben, pero en el corazón de la actual zona deportiva de La Albericia se alzaba, en tiempos pasados, un aeródromo militar que desempeñó un papel discreto pero significativo en la historia de la aviación en Cantabria. El aeródromo de La Albericia no fue solo un campo de vuelo: fue un símbolo del impulso moderno que vivió la región durante el siglo XX.

De campo de pasto a infraestructura aérea

Ubicado en una llanura natural en las afueras de Santander, el aeródromo de La Albericia fue aprovechado por su posición estratégica, a pocos kilómetros del núcleo urbano y con condiciones favorables para el despegue y aterrizaje de aviones ligeros. Su uso comenzó a desarrollarse en las primeras décadas del siglo XX, coincidiendo con los albores de la aviación española.

Función militar durante el siglo XX

Durante años, el aeródromo funcionó como un campo de aviación auxiliar. Aunque nunca tuvo un papel comparable al del Aeropuerto de Parayas, sí sirvió a lo largo del tiempo como pista de entrenamiento, observación y transporte de enlace para aeronaves del Ejército del Aire. Especialmente durante y después de la Guerra Civil Española, este espacio tuvo relevancia estratégica local.

Un espacio sin terminal pero con historia

El aeródromo no contaba con instalaciones civiles ni terminal para pasajeros, lo que refuerza su carácter estrictamente militar y táctico. Su presencia discreta lo convirtió en una pieza secundaria pero relevante del engranaje defensivo regional, al estar relativamente cerca de la costa, los astilleros y otras infraestructuras clave.

De la aviación al deporte: una transformación silenciosa

Con la apertura y consolidación del Aeropuerto de Parayas (actual Aeropuerto Seve Ballesteros–Santander), el aeródromo de La Albericia fue perdiendo peso operativo. En las décadas de 1960 y 1970, las instalaciones quedaron en desuso y los terrenos fueron progresivamente ocupados por nuevas infraestructuras civiles: centros educativos, campos de fútbol y pistas de atletismo.

Hoy, sobre aquella pista silenciosa, se extiende el Complejo Deportivo Ruth Beitia, referencia en el deporte cántabro, y sede de entrenamientos del Racing de Santander y otras instituciones.

Una memoria casi olvidada

El aeródromo de La Albericia no ha dejado monumentos visibles ni placas conmemorativas. Su historia vive apenas en documentos militares, testimonios de vecinos mayores y en archivos fotográficos muy puntuales. Sin embargo, forma parte de la memoria aérea de Cantabria, esa que incluye también aeródromos costeros y campos improvisados usados en momentos clave del siglo pasado.

El valor de recuperar lo invisible

Poner en valor este tipo de lugares es esencial para conocer el desarrollo social, militar y urbano de una región. El caso del aeródromo de La Albericia es un buen ejemplo de cómo la historia puede estar bajo nuestros pies sin que seamos conscientes. Caminar hoy por sus terrenos es caminar por una antigua pista donde despegaron los sueños –y los motores– de una época que empezaba a mirar al cielo.