La evolución de la calle Juan de la Cosa: de tranquila vía agrícola a eje urbano
Este enclave, originalmente un pequeño núcleo agrícola rodeado de viñedos y huertas, se transformó con el tiempo en una zona clave del desarrollo urbano gracias a su ubicación estratégica y a los cambios impulsados por diversos planes de reordenación.
Orígenes entre fortalezas y defensa costera
En el siglo XVI, San Martín era un modesto asentamiento alrededor de un pequeño fuerte. Este bastión, situado en un promontorio cercano a la isla de San Mamés, tenía la misión de proteger la ciudad frente a los barcos enemigos que lograran superar las defensas del fuerte de San Salvador de Hano, en La Magdalena. La construcción permaneció en pie hasta su demolición en 1843, marcando el fin de una era en la defensa costera del lugar.
Evolución urbanística: del fuerte a las calles del siglo XIX
A finales del siglo XIX, San Martín empezó a formar parte de los planes urbanísticos de la ciudad. La construcción de una calle irregular en 1877, que conectaba la calle Juan de la Cosa con la finca Castanedo, marcó el inicio de la transformación del barrio. Este camino, que más tarde tomó el nombre de calle San Martín, se extendía hasta la ubicación del antiguo cocherón del tranvía de Gandarillas, hoy reemplazado por la plaza y parada de autobús de San Martín.
El Plan Valle, impulsado por el arquitecto Ángel del Valle, definió una estructura más clara para la zona. Este plan no solo consolidó la importancia de San Martín como acceso al popular camino costero hacia El Sardinero, sino que también sentó las bases para su integración en la ciudad moderna.
La calle Juan de la Cosa y el legado de "La Montañesa"
Uno de los hitos más importantes en la transformación del barrio fue el desmonte de la ladera de San Martín para construir la refinería de azúcar "La Montañesa". Esta obra, liderada por Ángel del Valle, permitió establecer las alineaciones actuales de las calles Juan de la Cosa y Castelar. Aunque la refinería fue demolida más tarde, su influencia se percibió en el crecimiento de pequeñas residencias privadas que dotaron a la calle de un aire singular.
A partir de 1885, las mejoras urbanísticas en la zona llevaron al ensanchamiento de Molnedo y al desarrollo de edificios más imponentes en la calle Castelar, mientras que la calle Juan de la Cosa se consolidó como la principal arteria de tráfico hacia El Sardinero, incluyendo el tránsito del tranvía de Gandarillas. Este protagonismo se mantuvo hasta que, en los años 50, la prolongación de la calle Castelar conectó directamente con la avenida de Reina Victoria.
San Martín: entre la memoria histórica y la modernidad
El barrio de San Martín sigue conservando elementos de su pasado histórico, como las referencias al fuerte del siglo XVI, mientras que su transformación en el siglo XIX y XX lo convirtió en un punto neurálgico de la ciudad. La reordenación de sus calles, los vestigios del tranvía de Gandarillas y su importancia en los caminos hacia El Sardinero lo convierten en un lugar con un equilibrio único entre tradición y modernidad.
Hoy en día, San Martín es mucho más que un barrio; es un reflejo de la capacidad de adaptación y evolución de una ciudad en constante cambio, sin perder de vista su legado histórico.