el franquismo no cala

El intento del PSOE de "ideologizar" las calles de Santander no cala

El secretario general del PSOE de Cantabria, Pedro Casares (i), y el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. César Ortiz / Europa Press

Mientras Santander tiene problemas reales que resolver, el PSOE centra sus prioridades en cambiar el nombre de calles para imponer una agenda ideológica. El proceso ha generado malestar entre vecinos y oposición por su coste, falta de consenso y dudosa utilidad pública.

En plena crisis económica y con múltiples necesidades sociales sin resolver, el PSOE santanderino ha decidido poner el foco en lo simbólico: cambiar el nombre de calles históricas por otros que respondan a una visión ideologizada de la memoria y el feminismo.

La propuesta, presentada por el portavoz socialista Daniel Fernández en la Comisión de Cultura, ha levantado ampollas tanto por su contenido como por sus formas: el debate fue despachado en menos de veinte minutos y se impuso sin consenso ni consulta vecinal, valiéndose del rodillo de la mayoría absoluta del Partido Popular.

“Ideologizar el callejero no mejora la vida de los santanderinos, solo divide y cuesta dinero”, apuntan desde asociaciones vecinales.

¿Qué nombres propone el PSOE?

Entre los cambios propuestos por el Grupo Municipal Socialista destacan:

  • General DávilaPaseo 8 de Marzo (en referencia al Día Internacional de la Mujer)

  • Calle Ruiz de AldaMario Camus (cineasta)

  • Calle Alcázar de ToledoCuesta del Parlamento (rechazando “Cuesta de las Ánimas”, que “no gusta a los vecinos”)

  • Inclusión de nombres como Lines Vejo (mujer pionera), La Chola (figura local), Paco Gento (deportista), José Hierro, Benito Madariaga, Carmen y Joaquín González Echegaray, Miguel Ángel García Guinea, entre otros.

Desde el PSOE aseguran que se trata de una propuesta “más plural, democrática y moderna”, pero muchos la ven como una oportunidad para revisar el pasado bajo un único prisma ideológico, olvidando la diversidad de pensamiento que existe en Santander.

Gasto público sin justificación

Cambiar el nombre de calles implica gastos en señalética, documentación oficial, bases de datos administrativas, reenvíos postales y actualización de registros comerciales y fiscales, entre otros. Una inversión que no está presupuestada y que recae sobre los contribuyentes.

“No es el momento de imponer cambios ideológicos con dinero público mientras hay necesidades sociales reales que no se están cubriendo”, denuncian desde la oposición.

Debate eclipsado

El portavoz socialista ha reprochado al PP su “falta de planificación”, pero ha sido el propio PSOE el que ha lanzado su propuesta a los medios antes de debatirla en profundidad con el resto de grupos políticos. Una estrategia que ha sido criticada por saltarse los cauces institucionales y convertir el callejero en una herramienta de confrontación política.