posible negligencia en el mantenimiento

«Si se hubiera revisado, igual hoy seguirían vivos»: el dolor tras la imputación por la tragedia de El Bocal

La pasarela de El Bocal, acordonada tras el derrumbe, se convierte en símbolo de una tragedia que la justicia investiga por posible falta de mantenimiento.

La imputación de tres responsables de Costas por la tragedia de la pasarela de El Bocal en Santander vuelve a poner el foco en el mantenimiento de la infraestructura y en el dolor que sigue muy presente en la ciudad.

 

La imputación de tres responsables de Costas por la tragedia de la pasarela de El Bocal en Santander, en la que murieron seis jóvenes el pasado mes de marzo, ha reabierto una herida que la ciudad aún no ha cerrado. Mientras la justicia avanza, en la calle empieza a tomar forma una reflexión incómoda: si todo se hubiera hecho bien, quizá hoy esas seis vidas seguirían aquí.

La clave judicial: posible negligencia en el mantenimiento

La titular del juzgado de instrucción ha decidido imputar a tres técnicos de la Demarcación de Costas —organismo dependiente del Gobierno de España— por la posible comisión de seis delitos de homicidio por imprudencia grave y uno de lesiones.

Entre los investigados se encuentran el actual jefe de Servicio de Proyectos y Obras, su predecesor —ya jubilado— y el jefe de la Demarcación en Cantabria. Según el auto judicial, todos ellos tenían una posición de garante sobre la seguridad estructural de la pasarela.

El informe pericial es determinante en este punto: la ausencia de inspecciones y mantenimiento adecuados pudo impedir detectar a tiempo el deterioro de la infraestructura, hasta provocar su colapso.

Los tres investigados están citados a declarar el próximo 15 de mayo, en una fase clave del proceso que deberá determinar si existió realmente esa negligencia grave.

La voz de la calle: “No era un sitio cualquiera”

Mientras tanto, Santander habla. Y lo hace con una mezcla de dolor, incredulidad y exigencia. Un vecino de la ciudad, que prefiere mantenerse en el anonimato, lo resume con claridad:

“Por ahí pasea todo el mundo. No era un sitio abandonado ni olvidado. Si había un problema, alguien tenía que haberlo visto antes”.

Sus palabras reflejan una sensación compartida: la tragedia no ocurrió en un lugar remoto, sino en una zona transitada, integrada en una senda costera frecuentada a diario por vecinos y visitantes.

Entre la prudencia judicial y la indignación contenida

El vecino insiste en la necesidad de respetar el proceso judicial, pero no oculta su inquietud:

“Yo no voy a señalar a nadie, para eso está la justicia. Pero si se demuestra que no se mantuvo como debía… entonces estamos hablando de algo muy serio”.

La investigación, en este momento, no establece culpabilidades firmes, pero sí abre la puerta a un escenario que preocupa: que la tragedia pudiera estar vinculada a una falta de mantenimiento en una infraestructura pública.

“Lo público tiene que ser seguro”

Más allá de responsabilidades concretas, el caso ha reactivado un debate de fondo sobre la gestión de infraestructuras:

“Pagamos para que las cosas funcionen. No puede ser que algo así falle si se podía evitar. No estamos hablando de un error menor”.

El mensaje es claro: cuando se trata de espacios públicos, la exigencia ciudadana no es ideológica, sino básica. seguridad, mantenimiento y control.

Una ciudad marcada por seis ausencias

La tragedia de El Bocal dejó seis jóvenes fallecidos, procedentes de distintas comunidades, y una joven herida. Desde entonces, el suceso ha quedado grabado en la memoria colectiva de Santander.

“Lo peor es pensar en las familias”, añade el vecino. “Sales a dar un paseo y no vuelves. Eso no puede pasar”.

Lo que está en juego

El proceso judicial seguirá su curso en las próximas semanas, con nuevas declaraciones y pruebas periciales. Pero más allá del resultado, hay algo que ya ha cambiado: la percepción de seguridad en espacios que hasta ahora se consideraban incuestionables.

“Al final esto no va de política”, concluye. “Va de que las cosas se hagan bien. Porque cuando no se hacen, las consecuencias son irreparables”.

Metadescripción: Vecinos de Santander reaccionan a la imputación por la tragedia de El Bocal. La justicia investiga posible falta de mantenimiento en la pasarela.