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¿No sabes dónde comer en Santander? Este restaurante tiene mariscos frescos, platos de autor y tradición cántabra

Unas cigalas a la plancha en La Mulata. / La Mulata
Con una propuesta que abarca desde mariscos frescos hasta platos emblemáticos de la cocina cántabra, La Mulata se ha consolidado como un referente para los amantes de la gastronomía del mar

En un rincón privilegiado de Puertochico, La Mulata no es solo un restaurante, es un homenaje al mar, a sus productos y a las historias que se cuentan a través de ellos. Con más de 20 años de trayectoria, los hermanos Francisco y Pablo Bezanilla han logrado consolidar este proyecto culinario como un referente gastronómico de Santander. La clave de su éxito: un equilibrio perfecto entre la tradición marinera y una propuesta moderna, que se refleja en cada plato de la carta.

“La cocina es la más antigua de las artes, pero también la más moderna”, dijo el gran Augusto Escoffier, y precisamente eso es lo que encontramos en La Mulata: un guiño constante a la tradición, pero con una mirada puesta en la innovación, sin perder jamás el respeto por los ingredientes autóctonos que nutren la costa cántabra.

Mariscos frescos, el alma del restaurante

En un restaurante como La Mulata, el mar no es solo un elemento decorativo, es el corazón de la oferta gastronómica. Mariscos frescos como el centollo, bogavante, percebe, cigalas y langosta forman parte de la carta, siempre dependiendo de la temporada. Aquí, el cliente no solo disfruta de mariscos, sino de una experiencia sensorial completa, que empieza en la pesca local y culmina en un plato que explota en frescura y sabor.

El centollo, por ejemplo, no es solo un marisco servido al peso, es una delicadeza que nos transporta a la costa de Cantabria con cada bocado. Su carne jugosa y delicada se sirve como un símbolo de la frescura marina que caracteriza a La Mulata. Y lo mismo ocurre con el bogavante y la langosta, cocinados a la perfección, con un toque mínimo que resalta el sabor natural de cada uno de ellos.

Cocina de autor: tradición con un toque moderno

En La Mulata, la carta refleja el equilibrio entre lo clásico y lo vanguardista, con platos de autor que utilizan productos locales pero con una interpretación moderna. Entre sus entradas frías, destaca el ceviche de pulpo, donde la acidez y el frescor se equilibran perfectamente con la textura suave del pulpo. El carpaccio de mariscos, que incluye gamba roja, salmón, lubina y bonito, es otro ejemplo claro de cómo La Mulata reinventa los clásicos, sirviendo lo que parece una receta simple, pero que en realidad es un viaje de sabor que explora la sutilidad del mar.

Pero si algo caracteriza a este restaurante es su capacidad para capturar la esencia de la cocina cántabra y presentarla con un toque sofisticado. El Tartar de salmón, por ejemplo, no solo ofrece el sabor crudo y directo del pescado, sino que en cada bocado se puede sentir la frescura que lo convierte en un platillo exquisito y perfecto para empezar la comida.

Los platos calientes: tradición al fuego

La carta caliente de La Mulata no es menos impresionante. Entre los platos más representativos destaca el revuelto de changurro con langostinos, un plato que rinde homenaje a la cultura marinera de la región. La combinación de mariscos con el huevo crea una mezcla de texturas y sabores que remiten directamente a las costas cantábricas.

Los pescados a la parrilla, como la lubina o el rape enano, son sinónimo de cocina honesta y sabores intensos, donde el pescado se presenta con la mínima intervención para resaltar su frescura. Otro clásico es el pulpo a la parrilla, un plato que, aunque sencillo, es capaz de transportarnos al océano con su sabor profundo y su delicada textura.

Los arroces: la joya de la casa

La carta de arroces de La Mulata es otro de los grandes atractivos para los comensales. Arroz cremoso con bogavante o paella de marisco son solo algunas de las opciones que permiten disfrutar de una cocina marinera auténtica, donde el arroz se cocina a fuego lento, absorbiendo todos los jugos y sabores del mar.

La cultura del arroz en la gastronomía española es rica y variada, pero pocos lugares saben darle la vuelta a este plato con tanta finesse como La Mulata, que eleva la paella a la categoría de arte culinario.

Postres caseros: un toque dulce de tradición

Para culminar la experiencia, La Mulata ofrece una selección de postres caseros que son una verdadera delicia. Destacan el parfait de tres chocolates con crema inglesa y la tarta de queso “Gertru”, una especialidad que se ha convertido en todo un emblema de la casa. Los helados caseros de mantecado, yogurt y moka son también perfectos para aquellos que buscan un toque refrescante al final de una comida copiosa.

Un restaurante accesible para todos

Aparte de su cocina excepcional, La Mulata es un ejemplo de accesibilidad e inclusividad. Con menús para celíacos, carta en Braille, acceso para personas con movilidad reducida y una atención personalizada, el restaurante asegura que todos puedan disfrutar de su excelente oferta gastronómica, sin importar las necesidades especiales de cada cliente.

La Mulata, la joya de la gastronomía cántabra

En conclusión, La Mulata es mucho más que un restaurante: es un referente de la gastronomía marina en Cantabria. Su propuesta es un homenaje a la tradición que no se conforma con lo establecido, sino que lo lleva un paso más allá, fusionando el respeto por el mar con una cocina de autor que se adapta a los tiempos actuales.

Si visitas Santander, La Mulata debe ser una parada obligatoria. Un restaurante que demuestra que la cocina de calidad no solo puede ser deliciosa, sino también innovadora, sin perder nunca el toque de tradición que caracteriza a la gastronomía cántabra.