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Basura, ruido y caos: el macrobotellón de Halloween vuelve a desbordar el centro de Santander

Zona de la Plaza Pombo llena de basura. / AA.VV. Pombo - Cañadío - Ensanche

Vecinos denuncian suciedad, ruido y consumo de alcohol por menores tras la noche de Halloween, mientras los servicios de limpieza trabajaban desde primera hora de la mañana

Una vez más, la celebración de la noche de Halloween en las plazas de Pombo y Cañadío ha dejado una imagen que muchos vecinos califican de «intolerable». A primera hora de la mañana, la zona presentaba una gran acumulación de basura, restos de botellón, ruidos y desperfectos, provocando un aluvión de críticas en redes sociales contra la gestión del Ayuntamiento de Santander y la falta de control policial.

A las 08.30 horas, aún se podían observar plásticos, botellas, bolsas, restos de comida y vasos dispersos por el suelo desde Casimiro Sáinz hasta la propia Plaza de Pombo. Las brigadas de limpieza del Servicio Municipal de Recogida de Basuras comenzaron su intervención a primera hora para recuperar la normalidad, pero los efectos del macrobotellón ya eran visibles.

Desde la Asociación de Vecinos Pombo - Cañadío - Ensanche han expresado su indignación en un comunicado en redes sociales, en el que denuncian la «inacción municipal» frente a este tipo de concentraciones masivas de jóvenes. «Halloween en Pombo fue de nuevo intolerable: botellón masivo, ruido, suciedad, basura y ninguna intervención municipal», escribieron, señalando directamente a la alcaldesa, Gema Igual, y al concejal de Protección Ciudadana, Eduardo Castillo, por «mirar hacia otro lado mientras se vulneran las ordenanzas municipales».

Entre las principales quejas vecinales destacan el consumo de alcohol en vía pública —incluido por menores de edad—, la ausencia de Policía Local durante la noche y la presencia de «grupos que, sin control, convirtieron la zona en un auténtico vertedero». A ello se suman comentarios de usuarios que reportan incluso escenas de comportamientos incívicos extremos, como defecar en plena vía pública, y señalan que «no se vieron patrullas de la Policía Local» durante toda la noche.

Aunque la Policía Nacional intervino puntualmente, vecinos lamentan que, en el caso de los menores, las competencias sancionadoras recaen sobre la Policía Local, cuya presencia, aseguran, fue inexistente. «Vi a un par de coches tomando café en Amarella», denuncia una vecina en redes sociales, mientras otros apuntan que la ciudad necesita un «reset» urgente y exigen medidas inmediatas.

La ordenanza municipal sobre Convivencia Ciudadana prohíbe expresamente el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, salvo en terrazas o veladores autorizados. No obstante, los vecinos denuncian que el Ayuntamiento no hace cumplir la normativa en noches señaladas, como la de Halloween, verano o fiestas populares.

Este nuevo episodio reaviva un problema recurrente en el centro de Santander y plantea de nuevo el debate sobre el uso del espacio público, el control del ocio nocturno, la permisividad ante los botellones y el cumplimiento efectivo de las ordenanzas municipales.