33 años después, La Albericia recuerda el atentado de ETA con un emotivo homenaje
Este miércoles, Santander recordó a las víctimas del atentado perpetrado por ETA en La Albericia hace 33 años, cuando un coche bomba explotó al paso de un furgón de la Policía Nacional, matando a tres personas e hiriendo a una veintena. El nuevo tótem y tres acebos han sido instalados en la rotonda de La Albericia, en un acto conmemorativo que tiene como objetivo honrar y recordar a las tres víctimas que perdieron la vida ese fatídico 19 de febrero de 1992.
La alcaldesa de Santander, Gema Igual, en su intervención, subrayó que “no olvidaremos, ni queremos olvidar” a las víctimas del atentado. El homenaje fue un reconocimiento a las “heridas tan profundas” que aún siguen “sangrando” en la ciudad debido a este ataque, que ha sido catalogado como el "más duro" en la historia reciente de Santander.
El acto conmemorativo y el homenaje a las víctimas
El homenaje ha tenido lugar a la misma hora en que ocurrió el atentado, pasadas las 20:00 horas, y estuvo marcado por una solemne ceremonia. El tótem informativo, una estructura que contiene un código QR, permitirá a los visitantes conocer más detalles sobre este trágico evento. A través del código, los ciudadanos podrán acceder a información adicional y visualizar una fotografía de la devastación causada por la bomba, cedida por El Diario Montañés.
Este monumento ha sido colocado junto a la rotonda de La Albericia, en un lugar que ahora simboliza la memoria y el recordatorio de la tragedia. La alcaldesa Gema Igual destacó que esta acción tiene como fin rendir homenaje a las tres vidas que fueron “tragadas por la sinrazón del terrorismo”. Además, subrayó que las secuelas de ese atentado aún están presentes en los corazones de los ciudadanos y en la memoria colectiva de la ciudad.
Las víctimas y la tragedia del atentado
El atentado de ETA del 19 de febrero de 1992 causó la muerte de Julia Ríos y Eutimio Gómez, un matrimonio de 43 años, y Antonio Ricondo, un joven de 27 años. En su discurso, Gema Igual recordó a cada una de las víctimas. Julia, conocida como "Cati" entre sus amigos y familiares, trabajaba en la panadería La Constancia, ubicada en La Albericia. Eutimio, apodado "Timio", era técnico de calefacción y gas en Valdecilla. Ambos murieron mientras paseaban hacia su casa cuando ocurrió la explosión.
Por su parte, Antonio Ricondo, apodado "Toño", estaba conduciendo por la zona cuando el coche bomba explotó. A pesar de ser trasladado de urgencia al hospital, falleció después de permanecer en coma durante cinco días.
El recuerdo de estos tres héroes que fueron víctimas de un acto de terrorismo sin sentido es esencial para que no se olvide nunca el sufrimiento que esta barbarie causó no solo a las víctimas, sino a todas las personas que conocieron la tragedia en el barrio de La Albericia.
El símbolo de la vida: tres acebos como memoria viva
Uno de los momentos más simbólicos del acto fue la plantación de tres acebos, cada uno con una placa que lleva el nombre familiar con el que eran conocidos los fallecidos: “Cati” para Julia, “Timio” para Eutimio y “Toño” para Antonio. Los acebos, como símbolo de vida que crece, son un homenaje vivo a las víctimas. La alcaldesa destacó que el acebo es un árbol que, a pesar de la adversidad, sigue creciendo, al igual que la memoria de los fallecidos, que nunca debe desvanecerse.
El acto conmemorativo fue acompañado por un momento de reflexión colectiva, en el que participaron autoridades municipales y autonómicas, incluyendo al consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, quien representó al Gobierno regional. También estuvieron presentes miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, junto a otros estamentos de la comunidad autónoma y, por supuesto, los familiares de las víctimas.
Un homenaje a la memoria y a la dignidad
Este acto, que marca 33 años desde la tragedia, ha sido un recordatorio del profundo dolor que sigue afectando a quienes perdieron a sus seres queridos en este atentado. El tótem y los acebos se erigen como un acto de resistencia y dignidad, asegurando que el terrorismo no vencerá. La presencia de autoridades y ciudadanos en la conmemoración refleja el compromiso de la comunidad con la memoria y el reconocimiento de las víctimas.
La alcaldesa Gema Igual concluyó su intervención diciendo: “Las heridas tan profundas que ETA dejó en La Albericia aún siguen sangrando. Pero, a pesar del dolor, no olvidaremos a nuestros seres queridos, ni queremos olvidar la lección que nos ha dejado este ataque”.
Este acto conmemorativo es un recordatorio de la importancia de nunca olvidar las víctimas del terrorismo, de honrar sus vidas y de continuar luchando por la paz y la justicia. La instalación de este tótem y los acebos son símbolos de esperanza, de resistencia frente al dolor, y de la fuerza de la memoria colectiva que persiste ante la barbarie del terrorismo.