Salud

¿Sabes realmente qué estás comiendo? El etiquetado de los alimentos, en el punto de mira

Varios clientes hacen su compra en un supermercado. / EP
Un estudio revela que el 47,5% de los españoles reclama mayor claridad en el etiquetado alimentario, especialmente sobre porcentajes de ingredientes, y el 61% apoya campañas educativas para mejorar su comprensión.

El 47,5% de los españoles solicita que el etiquetado de los alimentos indique de forma más clara el porcentaje de los ingredientes principales, según el I Estudio sobre el Uso y la Interpretación del Etietado de Alimentos, elaborado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN) a propuesta del Grupo Gallo.

La investigación, realizada sobre una muestra de 4.640 personas de entre 18 y más de 70 años en las 17 comunidades autónomas, pone de manifiesto una creciente demanda de mayor transparencia en el etiquetado alimentario y evidencia dificultades generalizadas para interpretar la información actual.

“Para que la población pueda tomar decisiones informadas en el momento de elegir los alimentos que consume, es imprescindible que el etiquetado sea claro y transparente”, ha señalado la pediatra y presidenta de la FEN, Rosaura Leis.


Dificultades para entender el contenido real de los productos

Uno de los ejemplos que refleja esta falta de claridad es el del caldo envasado. Según el estudio, el 44% de los consumidores no sabe distinguir las diferencias en el contenido de pollo entre las distintas marcas disponibles en el supermercado.

Este dato ilustra, según los autores, la confusión existente en torno al porcentaje real de ingredientes que contienen algunos productos básicos de la cesta de la compra.


Siete de cada diez no leen las etiquetas habitualmente

El informe revela además un bajo hábito de consulta del etiquetado: siete de cada diez españoles aseguran que no leen de manera habitual las etiquetas cuando realizan la compra.

Entre las principales razones destacan la dificultad para comprender la información y la percepción de que los datos no son suficientemente claros. De hecho, ocho de cada diez encuestados consideran que la información del etiquetado no resulta clara.

La FEN subraya que una correcta comprensión del etiquetado es clave para favorecer una alimentación saludable, al permitir comparar productos y elegir la opción más adecuada.


Tamaño de letra insuficiente y exceso de tecnicismos

Otra de las principales reclamaciones, especialmente entre los mayores de 56 años (39,3%), es el aumento del tamaño de la letra. Actualmente, el tamaño legal mínimo en un brick es de 0,9 milímetros, una medida que los autores consideran insuficiente para una parte significativa de la población.

Asimismo, el 34,5% de los encuestados pide la simplificación de los términos técnicos, mientras que el 28,4% reclama mayor transparencia sobre el origen de los productos. Estas preocupaciones se intensifican entre las personas mayores y los consumidores con menor poder adquisitivo.

En cuanto al diseño, el 20,5% cree que el uso de colores e iconos facilitaría la comprensión, especialmente entre jóvenes y personas con mayor nivel educativo. Un 23,6% considera útiles los símbolos en todos los casos, mientras que un 48,9% opina que su utilidad depende del tipo de información. Por el contrario, un 22,2% prefiere información exclusivamente textual y detallada.


El 61% apoya campañas educativas sobre etiquetado alimentario

Ante el bajo hábito de lectura, el 61% de los españoles considera necesarias campañas educativas para mejorar la interpretación del etiquetado. Un 28,9% cree que serían eficaces si se centran en temas clave, mientras que solo un 4,7% estima que ya existe suficiente información.

“Es fundamental que niños y adolescentes aprendan a leer las etiquetas para tomar decisiones alimentarias saludables”, ha defendido Leis, quien aboga por fomentar esta habilidad desde edades tempranas como garantía de salud a corto, medio y largo plazo.

Según los encuestados, las campañas deberían dirigirse principalmente a adolescentes de 13 a 18 años (41,9%), seguidos de jóvenes de 19 a 25 años (24,2%) y de la infancia entre 0 y 12 años (22,3%).