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Los médicos se rebelan de manera «masiva» contra el Ministerio

Varios médicos secundan la huelga celebrada ayer. / A.E.

Una mayoría de los médicos cántabros secundaron la huelga nacional contra el nuevo Estatuto Marco, exigiendo mejoras laborales y un marco propio de negociación para el colectivo sanitario

La jornada de huelga médica convocada este viernes por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) tuvo un amplio seguimiento en Cantabria, poniendo de manifiesto el profundo malestar del colectivo médico. El Sindicato Médico calificó de «masivo» y sin precedentes el respaldo a la movilización.

Según datos oficiales de la Consejería de Salud, 1.026 de los 1.902 médicos del Servicio Cántabro de Salud (SCS), lo que supone un 53,94%, participaron en el paro convocado a nivel nacional. El objetivo de la protesta era mostrar el rechazo del colectivo al borrador del nuevo Estatuto Marco que prepara el Ministerio de Sanidad, ya que lo consideran no solo inadecuado, sino además profundamente discriminatorio y lesivo para los intereses del personal médico.

El secretario general del Sindicato Médico de Cantabria, Óscar Pascual, destacó ante los medios el amplio seguimiento que se evidenció tanto en hospitales como en centros de Atención Primaria. La protesta se concretó en una concentración simbólica frente a la Delegación del Gobierno en Santander entre las doce del mediodía y la una de la tarde.

En ese lugar, cientos de manifestantes, la mayoría de ellos profesionales en activo, entre los que se encontraban profesionales llegados desde diversos puntos de la región, incluyendo Castro Urdiales, e incluso del País Vasco, corearon consignas bajo una pancarta que reclamaba un «Estatuto Médico Propio ¡Ya!», rechazando lo que definieron como una auténtica «esclavitud laboral».

Durante la concentración, algunos asistentes llegaron a cortar el tráfico en la calle Calvo Sotelo, lo que motivó la intervención de efectivos de la Policía Local y la Policía Nacional. Las autoridades informaron posteriormente que no se produjeron incidentes de relevancia, garantizándose en todo momento la seguridad y el orden público.

Ante la falta de autorización para ocupar la calzada, representantes sindicales instaron a los manifestantes a mantenerse sobre las aceras, trasladando finalmente el grueso de la protesta a la Plaza Porticada, lugar emblemático del centro de la capital cántabra, donde se estima que se congregaron cerca de mil personas.

En ese nuevo emplazamiento, y mientras se entonaban cánticos como el ya habitual «Vocación no es esclavitud», Óscar Pascual leyó un manifiesto en el que se expusieron las principales reivindicaciones del colectivo. El texto fue leído simultáneamente en otros puntos de España donde también se realizaban concentraciones, en un gesto de unidad nacional del personal sanitario.

En él, el sindicato tildó de «inadmisible» el contenido del borrador del Estatuto Marco y acusó al Ministerio de Sanidad de ignorar las propuestas del colectivo médico pese a haberse mostrado «abiertos al diálogo», lo que genera una profunda decepción y sensación de desprecio institucional.

Uno de los principales puntos de fricción señalados por los médicos es la equiparación del colectivo con otras categorías profesionales cuya formación y nivel de responsabilidad consideran muy inferior, algo que consideran una falta de reconocimiento profesional grave. El sindicato lamenta que el nuevo Estatuto niegue a los médicos un ámbito propio de negociación dentro de la mesa sectorial, impidiendo —según denuncian— una defensa eficaz de sus derechos laborales, dejándolos sin voz propia en decisiones clave que afectan a su desempeño.

Asimismo, el manifiesto critica con dureza el modelo de jornada laboral que se pretende instaurar, ya que, en palabras del sindicato, perpetúa turnos prolongados y mal regulados, subordinando los horarios a las necesidades del servicio. Esta situación, afirman, conlleva jornadas excesivas sin garantías claras para aspectos clave como las guardias médicas o la jubilación anticipada, lo cual consideran una carga insostenible que deteriora la salud del profesional y, en consecuencia, la atención al paciente.

Otro elemento controvertido del texto ministerial es la introducción de un régimen de incompatibilidades que, en opinión del sindicato, coarta la libertad del profesional médico para ejercer su actividad en distintos ámbitos. También se denuncia una cláusula que permitiría suprimir permisos laborales en caso de deterioro del servicio asistencial, algo que los manifestantes califican de «inaceptable», ya que atenta contra derechos básicos adquiridos por la profesión tras décadas de lucha sindical.

«Ha llegado el momento de decir basta, porque la vocación no lo aguanta todo», proclamó Óscar Pascual al término de la lectura, una frase que resume el malestar acumulado en un colectivo que asegura haber sostenido durante años la calidad del sistema público bajo condiciones precarias, sacrificando bienestar personal y familiar por compromiso con la sociedad. «Sin médicos no hay Sanidad», subrayaron, reclamando que se reconozca y proteja su papel con un marco legal que contemple sus especificidades y necesidades, no como una concesión, sino como una exigencia justa y urgente.

Según los datos ofrecidos por la Consejería de Salud, el seguimiento fue particularmente alto en algunos hospitales. En el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, 650 de los 1.117 facultativos (58,64%) secundaron la huelga, lo que evidencia una notable implicación en el hospital de referencia de la región.

En el área hospitalaria de Sierrallana-Tres Mares, el seguimiento alcanzó un 69,27%, con 133 médicos adheridos de un total de 192, siendo uno de los porcentajes más altos registrados. En el Hospital de Laredo, 37 de los 99 médicos llamados a paro (37,37%) se sumaron a la movilización. En Atención Primaria, 201 de los 494 efectivos (40,69%) ejercieron su derecho a huelga, demostrando que el malestar no se limita al ámbito hospitalario, sino que se extiende por todo el sistema asistencial.

La jornada transcurrió sin incidentes relevantes, y se cumplieron los servicios mínimos establecidos, según informó el Ejecutivo regional. La Consejería de Salud emitió un comunicado lamentando los posibles inconvenientes ocasionados a los ciudadanos debido a la imposibilidad de prever con exactitud el impacto de la movilización.

«Sentimos profundamente el trastorno que hayan podido sufrir los ciudadanos a los que se les ha suspendido la actividad», recoge el texto oficial, haciendo un llamamiento a la comprensión de la población ante una protesta que considera legítima aunque disruptiva.

Con esta jornada de huelga, los profesionales médicos de Cantabria han elevado una protesta que no solo busca corregir aspectos del borrador legislativo, sino que pretende abrir un debate más amplio sobre la dignificación de su trabajo y la mejora estructural de la profesión médica en España.

Desde Castro Urdiales hasta Santander, pasando por hospitales comarcales y centros rurales, la voz unánime del colectivo se alzó para recordar que sin condiciones laborales dignas no es posible garantizar una atención sanitaria de calidad, ni un sistema público sostenible que esté a la altura de las necesidades de la ciudadanía.