Salud

Más precisión y menos dolor: la nueva era en la cirugía contra los cálculos renales

Una persona con dolor en el riñón. / EP
La litiasis renal evoluciona hacia técnicas mínimamente invasivas como RIRS y mini-perc, con láser Holmium-YAG, logrando más del 90% de éxito, menor hospitalización y enfoque preventivo multidisciplinar.

La litiasis renal, conocida popularmente como cálculos renales, es una de las patologías urológicas que más ha evolucionado en la última década. Así lo asegura el jefe del Servicio de Urología del Hospital Ruber Internacional, Antonio Allona, quien destaca que los avances tecnológicos han transformado por completo el abordaje de esta enfermedad, sustituyendo cirugías invasivas y largas hospitalizaciones por técnicas mínimamente invasivas, precisas y seguras.

“En la última década hemos vivido una auténtica revolución. Hemos pasado de procedimientos muy invasivos a técnicas altamente precisas, seguras y personalizadas, donde el paciente está en el centro de todo el proceso”, señala Allona.


Revolución tecnológica en el tratamiento de los cálculos renales

Uno de los principales cambios ha sido la incorporación de la denominada navegación endourológica, que permite acceder al interior de las vías urinarias con instrumental de alta precisión y mínima agresividad.

Este avance se apoya en el uso de ureteroscopios flexibles digitales, sistemas de imagen de alta definición y láseres de última generación, capaces de alcanzar prácticamente cualquier punto del aparato urinario con una precisión impensable hace apenas unos años.

Entre las técnicas más avanzadas destacan la endoscopia retrógrada intrarrenal avanzada (RIRS) y la cirugía percutánea mínimamente invasiva (mini-perc), procedimientos que permiten tratar cálculos complejos en un único acto quirúrgico.


El papel clave del láser Holmium-YAG

El especialista en litiasis de la Unidad Renal del centro, Pablo Garrido, subraya la importancia del láser Holmium-YAG de pulso modulado, una tecnología que mejora la fragmentación del cálculo.

“El uso de este láser permite una fragmentación más eficiente, con menos residuos y menor retropulsión del cálculo, lo que se traduce en cirugías más cortas, mayor tasa de éxito y menos reintervenciones”, explica Garrido.

Gracias a estos avances, la tasa de eliminación completa de los cálculos renales en un solo procedimiento supera el 90% en la mayoría de los casos, con una reducción significativa de complicaciones graves.


Protocolos ‘fast-track’ y cirugía ambulatoria

El Hospital Ruber Internacional también ha incorporado protocolos fast-track, orientados a acelerar la recuperación y reducir la estancia hospitalaria. En determinados casos, los procedimientos pueden realizarse incluso de forma ambulatoria, permitiendo al paciente regresar a su domicilio el mismo día.

Esta optimización del proceso quirúrgico contribuye a minimizar el impacto físico y emocional del tratamiento, eliminando en gran medida el temor tradicional asociado a la cirugía de la litiasis renal.


Prevención y enfoque multidisciplinar

Los expertos recuerdan que el tratamiento de la litiasis renal no termina en el quirófano. El estudio metabólico y la prevención de recurrencias son fundamentales, especialmente en pacientes con factores de riesgo.

Por ello, el Servicio de Urología trabaja de forma coordinada con Nefrología, Endocrinología y Nutrición, aplicando un enfoque multidisciplinar que incluye educación nutricional, control de factores de riesgo y seguimiento a largo plazo.

La hidratación adecuada, la reducción del consumo de sal y proteínas animales, el control del peso corporal y las revisiones periódicas constituyen pilares básicos para evitar nuevos episodios.

“El miedo al tratamiento ya no debe ser una barrera. Hoy, tratar un cálculo renal no tiene por qué ser sinónimo de dolor ni de cirugía agresiva”, concluye Garrido.