Salud

La fuerza muscular podría ser la clave para frenar el deterioro cognitivo en la vejez

Un estudio internacional demuestra que mantener una buena fuerza muscular en la vejez protege la memoria y las funciones cognitivas, reduciendo el riesgo de deterioro cerebral y demencia.
Una persona corriendo en el Parque de El Retiro. / EP / Archivo
Una persona corriendo en el Parque de El Retiro. / EP / Archivo

Un estudio liderado por el Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra, en colaboración con investigadores del King’s College de Londres y el Instituto Karolinska de Suecia, ha demostrado que conservar una buena función muscular en la vejez ayuda a proteger el cerebro frente al deterioro cognitivo.
La investigación ha sido publicada en la revista científica Alzheimer’s & Dementia.

Los resultados indican que las personas con mayor fuerza muscular y mejor rendimiento físico presentan mejores niveles de memoria y funciones ejecutivas, capacidades clave para el funcionamiento mental en la vida diaria.

La relación directa entre músculo y cerebro

Según el doctor Miguel Germán Borda, neurogeriatra de la Clínica Universidad de Navarra, “los resultados sugieren que la función muscular tiene un efecto protector y ayuda a reducir el daño cerebral”.
El especialista ha subrayado que estos beneficios podrían explicarse por una disminución de la inflamación general y una mejor circulación sanguínea cerebral, lo que refuerza la estrecha relación existente entre el músculo y el cerebro.

El estudio FINGER y la prevención de la demencia

El análisis se ha basado en datos del programa FINGER, un ensayo clínico aleatorizado y multicéntrico internacional diseñado para evaluar si la intervención sobre el estilo de vida puede prevenir o retrasar la demencia en personas mayores con mayor riesgo.

En el estudio participaron 583 personas de entre 60 y 77 años, sin deterioro cognitivo, pero con factores de riesgo como sedentarismo, problemas cardiovasculares u otros condicionantes asociados al desarrollo de demencia.

Evaluación física y seguimiento cognitivo

Al inicio del ensayo, los investigadores evaluaron la condición física de los participantes mediante pruebas simples, como la fuerza de las piernas (levantarse de una silla) y la fuerza de prensión manual (medida con dinamómetro).

Durante los dos años posteriores, se analizó la evolución de la función cognitiva mediante pruebas neuropsicológicas que evaluaban la memoria, las funciones ejecutivas, la velocidad de procesamiento y la cognición global.

Los resultados mostraron que quienes partían con mayor fuerza muscular, especialmente en miembros inferiores y manos, presentaron una evolución cognitiva más favorable, con mejoras significativas en memoria y capacidad ejecutiva.

Ejercicio físico y nutrición, claves para la salud cerebral

La demencia engloba un conjunto de enfermedades caracterizadas por la degeneración progresiva del cerebro, afectando a funciones como la personalidad, la toma de decisiones, el lenguaje y el procesamiento emocional.
Según la Sociedad Española de Neurología, estas patologías representan ya el 8% de las muertes anuales en España, y el alzhéimer afecta a más de 800.000 personas.

Ante la ausencia de tratamientos curativos, la prevención cobra un papel fundamental. El doctor Borda recomienda un enfoque integral basado en ejercicio físico regular y nutrición equilibrada:
actividad aeróbica como caminar o subir escaleras, entrenamiento de fuerza con resistencias y una adecuada ingesta de proteínas para preservar la masa muscular. Estas medidas se asocian a un mejor estado funcional y cognitivo.

Comentarios