Estudio clínico

La ciencia lo confirma: el ejercicio físico es clave en el abordaje del cáncer de pulmón

Un estudio indica que el ejercicio físico durante el tratamiento mejora la calidad vital de pacientes de cáncer pulmonar. / EP
Un estudio de la UPM, basado en 13 ensayos con 600 pacientes, concluye que el ejercicio físico mejora la calidad de vida en personas con cáncer de pulmón durante distintos tratamientos oncológicos.

Un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid (INEF-UPM) ha concluido que la práctica de ejercicio físico durante el tratamiento del cáncer de pulmón mejora de forma significativa la calidad de vida de los pacientes.

El estudio, realizado en colaboración con el Servicio de Oncología del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés y publicado en la revista científica Cancers, refuerza la recomendación de incorporar programas estructurados de actividad física dentro del abordaje terapéutico oncológico.


Revisión de 13 ensayos clínicos con 600 pacientes

La investigación se basa en la revisión sistemática de 13 ensayos clínicos, que agrupan a un total de 600 pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón en distintas fases de la enfermedad.

Según ha explicado Alejandro Barrera, investigador del INEF-UPM y coautor del estudio, el análisis demuestra que los programas de ejercicio físico generan “mejoras significativas en la calidad de vida y en el bienestar físico” frente a los pacientes que no realizan actividad física.

Los beneficios se observaron tanto en personas con enfermedad en fases iniciales como avanzadas, así como en distintos contextos terapéuticos, incluyendo cirugía, quimioterapia y tratamientos dirigidos.


El ejercicio, clave en el abordaje oncológico integral

Los investigadores subrayan que los programas deben desarrollarse de forma estructurada y bajo la supervisión de profesionales en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, con el objetivo de garantizar una adaptación segura y personalizada a cada paciente.

A juicio del equipo científico, los resultados respaldan la integración del ejercicio físico como componente esencial del abordaje oncológico integral, lo que podría influir tanto en la práctica clínica como en las políticas públicas de salud.


Sin resultados concluyentes sobre la disnea

El estudio también analizó si la práctica de ejercicio físico influye en la disnea (dificultad respiratoria), uno de los síntomas más frecuentes en el cáncer de pulmón. En este aspecto, los resultados no fueron concluyentes, por lo que los autores señalan la necesidad de futuras investigaciones.

En conjunto, la evidencia científica disponible apunta a que la actividad física supervisada no solo es segura durante el tratamiento oncológico, sino que aporta beneficios relevantes en el bienestar general del paciente.