El bosque más famoso de Cantabria podría desaparecer
Este bosque, que ha atraído a turistas durante décadas, ha comenzado a deteriorarse debido al impacto de la gran afluencia de visitantes, especialmente en verano. Se estima que el bosque recibe hasta 800 personas al día en los meses de mayor afluencia, lo que suma más de 200,000 visitantes anuales.
El problema radica en que muchos turistas interactúan de manera inapropiada con los árboles, abrazándolos, pisoteando las raíces y arrancando trozos de la corteza. Esta actividad está dañando tanto los troncos como las raíces y la vegetación del suelo, lo que preocupa a los ecologistas y autoridades locales. Para abordar este deterioro, el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal ha decidido implementar una medida de control de acceso al bosque para el próximo verano.
Medidas Propuestas:
- Cita previa: Los visitantes deberán reservar con antelación para acceder al bosque. Aunque la visita no tendrá costo, este sistema busca limitar la cantidad de personas que ingresan en los momentos de mayor afluencia, con el fin de reducir el impacto negativo en el entorno.
- Controles de acceso: Se instalarán controles en las carreteras que llevan al bosque. El objetivo es limitar el número de visitantes a alrededor de 300 o 350 personas diarias en las fechas más concurridas.
- Sanciones: El municipio también planea aprobar una ordenanza que permita sancionar a quienes no respeten la normativa de acceso.
Razones para Tomar Medidas:
El deterioro de este Monumento Natural se ha hecho evidente tras el aumento del turismo, especialmente después de la pandemia. Los ecologistas han alertado sobre el daño a las cortezas de los árboles y a la vegetación del suelo, lo que afecta la salud de los secuoyas, algunos de los cuales tienen más de 100 años de edad.
La situación ha llegado incluso a la parlamento regional, donde se ha pedido al Gobierno de Cantabria que actúe para preservar este valioso entorno natural. Se están tomando medidas similares en otros lugares turísticos, como la Playa de las Catedrales en Ribadeo y Gaztelugatxe en Vizcaya, donde se ha controlado el acceso para proteger los espacios naturales.
Un Bosque Único:
Este bosque de secuoyas, situado en el Monte Cabezón y dentro del Monte Corona, abarca unas 2.5 hectáreas y cuenta con alrededor de 850 árboles que alcanzan los 40 metros de altura. Estos árboles pueden vivir más de 1,000 años y crecer hasta 115 metros, lo que hace que este lugar sea aún más valioso tanto ecológica como históricamente.
El control de acceso al bosque busca garantizar su preservación para las futuras generaciones, permitiendo a los visitantes disfrutar de su belleza sin comprometer su integridad.