Dos cumbres, cero agobios: la ruta del Saja-Nansa que te conecta con la Prehistoria
El valle de Cabuérniga es uno de los tesoros mejor conservados de Cantabria, un paisaje donde la cultura tradicional montañesa sigue latiendo entre bosques, brañas y montañas. En su parte alta se esconden dos cumbres modestas pero sorprendentes: Zarceillo y Matamiguela, que forman parte de un contrafuerte de la Sierra del Cordel, una cadena que desciende suavemente hacia el mar Cantábrico.
Quienes buscan rutas de montaña accesibles, con vistas espectaculares y sin masificación, encuentran aquí un escenario perfecto. Un territorio cargado de historia, marcado por restos megalíticos —túmulos, crómlech y menhires— que aún hoy recuerdan que la Prehistoria sigue viva en estos montes de Saja-Nansa.
Dónde empieza la aventura: la Collada de Carmona
La ruta arranca en la Collada de Carmona, conocida como La Collá, un paso natural que comunica los valles del Saja y del Nansa. Aquí se deja el coche, en el amplio rellano junto al paso canadiense, y comienza una caminata que combina patrimonio natural, panorámicas abiertas y un silencio difícil de encontrar en otros rincones de Cantabria.
Ruta 1: Ascenso al Zarceillo (905 m)
Tiempo estimado: 1h 15’ desde el inicio
Dificultad: baja
El primer tramo discurre por una pista de grava que poco a poco se interna en las brañas. Tras unos 25 minutos se alcanza la Braña de la Haya, un espacio totalmente despejado donde apenas sobreviven un par de acebos protegidos por alambres.
En el cruce de caminos, se toma la pista de la izquierda bordeando el Matamiguela.
La ladera se abre sobre un barranco en el que la vegetación estalla en diversidad: hayas, robles, fresnos, acebos, avellanos y pinos. Todo ello forma uno de los bosques más hermosos del Saja-Nansa.
Tras pasar por una fuente y un pequeño establo, aparece ante nosotros el Zarceillo, un promontorio herboso que se corona sin dificultad. Arriba esperan vistas de postal sobre el valle del Saja y una pequeña caseta forestal custodiada por un abedul solitario.
Ruta 2: Cumbre del Matamiguela (890 m)
Tiempo estimado total: 1h 50’
De vuelta hacia la Collada de Carmona, una verja verde marca el inicio del camino hacia la segunda cumbre. Aquí comienza un sendero que asciende suavemente entre prados, pasando otra verja con paso canadiense. Un desvío a la derecha lleva hacia una trocha que trepa por el talud y se interna en los brezales que cubren la loma.
La cima del Matamiguela, marcada por un vértice geodésico, ofrece miradores naturales hacia los valles de Cabuérniga y Rionansa. En días despejados, la vista se extiende de cordillera a cordillera y revela la doble cima conocida como Barculín.
Tras superar la alambrada —como cada senderista pueda— se desciende nuevamente hacia la Braña de la Haya para completar el recorrido circular.
Datos técnicos de la ruta completa
Distancia total: 10 km
Duración: 3 h 20’
Desnivel: +385 m
Terreno: sencillo, ideales para senderismo familiar
Severidad del medio: 2
Esfuerzo: moderado
Por qué esta ruta es perfecta para descubrir el Saja-Nansa
Estas dos ascensiones ofrecen una combinación única de paisajes abiertos, historia ancestral y bosques atlánticos. Son rutas cortas, bien señalizadas y alejadas de las zonas más concurridas del parque natural.
Además, caminar por esta zona permite conectar con el patrimonio cultural de los antiguos pobladores que dejaron su huella en los túmulos y menhires de Sejos, uno de los conjuntos megalíticos más importantes de Cantabria.