Turismo rural | Hoteles con encanto en Cantabria

Dormir entre leyendas: el lugar que convirtió un pajar del siglo XIX en un edén de mitología cántabra

Entorno del alojamiento. / B.A.
Es una experiencia sensorial, estética y emocional en el corazón verde de Cantabria

Enclavado en el corazón del valle de Cabuérniga, donde las leyendas aún susurran entre hayedos y arroyos, El Bosque de La Anjana no es solo un hotel rural con encanto: es una evocación emocional y estética de lo que fue, lo que es y lo que aún late bajo la corteza profunda de la Cantabria mágica.

Este alojamiento único, nacido de la rehabilitación exquisita de un antiguo pajar del siglo XIX, conjuga lo rústico y lo refinado, el sueño de la tradición con el arte de la hospitalidad contemporánea. Siete habitaciones que respiran identidad propia, siete universos decorativos definidos por sus colores, aromas y estilos, y un entorno de ensueño que transforma el descanso en experiencia.

Un hotel nacido de la mitología y el silencio

Presidido por un nogal centenario y un arroyo que parece dibujado por la mano de un pintor romántico, El Bosque de La Anjana toma su nombre del ser más luminoso del folclore cántabro: la Anjana, hada protectora del bosque. Y no es casualidad.

Selores, la localidad que acoge este hotel, está envuelta por el Parque Natural de Saja-Besaya, uno de los ecosistemas forestales más exuberantes del norte peninsular. A través de sus senderos sombríos se intuye la silueta del Musgoso, se oyen los ecos del Ojancano y se presiente la mirada invisible del Trastolillo.

Hospitalidad como arte, descanso como ritual

La propuesta de Antonio Miras y su equipo no se limita al confort. Aquí, cada detalle ha sido diseñado con mimo casi litúrgico: el mobiliario exclusivo, los textiles de tonos cálidos, las líneas suaves de cada estancia, el aroma envolvente de madera y silencio… El descanso se entiende como una forma de belleza.

Y si el espíritu encuentra calma, el cuerpo también se entrega al placer: una cocina de autor sorprendente y viajera, con menús degustación quincenales y exóticas carnes como reno, camello, cocodrilo o wagyu. Una experiencia gastronómica singular que se redondea en un gastrobar con más de 100 cervezas artesanas, vinos de autor, una carta de gin-tonics y vodkas premium, cafés y tés aromáticos seleccionados por expertos.

Entre bosques, cuevas y patrimonio vivo

Quienes visiten El Bosque de La Anjana descubrirán que este hotel es también un centro desde el que explorar el alma de Cantabria. A un suspiro se encuentran joyas naturales como:

  • El Parque Natural Saja-Besaya, pulmón atlántico con presencia de osos pardos, corzos, nutrias y el majestuoso ciervo en berrea.

  • Las Cuevas del Soplao, donde las helictitas desafían la gravedad en una explosión mineral de belleza blanca.

  • El Parque Nacional de los Picos de Europa, con su topografía de hace 300 millones de años y su historia escrita en caliza y rebecos.

  • El Parque Natural de Oyambre, donde las marismas se funden con el mar en una de las postales más espectaculares del Cantábrico.

Además, en el entorno inmediato aguardan tesoros patrimoniales como Santillana del Mar, Comillas, San Vicente de la Barquera y, por supuesto, el eco eterno de las Cuevas de Altamira, cuna del arte humano.

El Bosque de La Anjana no es solo un hotel, sino un punto de partida para quien busca conectar con lo esencial. Un enclave donde el viajero redescubre la armonía entre la naturaleza, el arte, la cocina y la historia. Es el refugio perfecto para quienes creen que el descanso también debe contar una historia.

Y en Cantabria, pocas historias se narran con tanto amor, belleza y profundidad como la de este rincón encantado donde el pasado ha florecido en forma de hotel.