El lugar de Cantabria donde aún se fabrica el calzado más antiguo de España
Según el censo de 2019, la población de Carmona asciende a unas 148 personas. El pueblo está dividido en dos núcleos: el núcleo principal y el barrio de San Pedro. Entre estos, la localidad está separada por la Collada (o Collá) de Carmona, un puerto de montaña de 611 metros de altitud, accesible por una carretera de casi 5 km.
Un Conjunto Histórico-Artístico bien conservado
Carmona es reconocida por su gran conservación y se ha ganado el prestigio de ser un Conjunto Histórico-Artístico. Además, forma parte de la lista de los pueblos más bonitos de España, junto a otros encantadores lugares de Cantabria como Santillana del Mar, Bárcena Mayor, Liérganes, Potes y Mogrovejo.
Carmona: Pueblo de Tradiciones y Cultura Viva
Una de las características que más destacan de Carmona es su capacidad para conservar las tradiciones ancestrales de la región, que forman parte fundamental de su identidad. En este sentido, Carmona se ha consolidado como la cuna del albarquero, donde aún es común encontrar a los maestros de este oficio fabricando las tradicionales albarcas. Estas albarcas son un tipo de calzado de madera que se utiliza en las zonas rurales para proteger los pies del frío y la humedad, especialmente para las labores en la huerta o al atender al ganado.
La Pasá: Una tradición ganadera de gran arraigo
Una de las celebraciones más conocidas en Carmona y en el Valle de Cabuérniga es la pasá o campaná, un desfile de ganado de la raza tudanco, la vaca autóctona de Cantabria. Este evento tiene lugar anualmente y culmina en una romería tradicional montañesa. En 2019, la pasá se celebró el 5 de octubre, comenzando a las 4 de la tarde, y fue una manifestación de la vida rural y ganadera de la zona.
El dialecto montañés: un patrimonio lingüístico
Carmona ha conseguido mantener intacto el dialecto montañés, una parte fundamental de la cultura y riqueza lingüística de Cantabria. Esta tradición lingüística ha sido preservada y es un valioso elemento de la identidad local que forma parte de la riqueza cultural de la región.
Características arquitectónicas únicas
La arquitectura de Carmona refleja el carácter montañés de la localidad. Predominan las casonas montañesas construidas con piedra, balcones de madera maciza tallada y tejados de teja roja. El edificio más representativo es el Palacio de los Rubín de Celis, que hoy en día es un parador y un punto de interés histórico y arquitectónico.
Las calles de Carmona están empedradas, lo que añade un aire pintoresco y antiguo al pueblo. Además, muchas de las fincas en los alrededores están rodeadas por muros de piedra seca, una técnica constructiva que forma parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
Gastronomía: El cocido montañés, un plato imprescindible
En cuanto a la gastronomía, el cocido montañés es uno de los platos más emblemáticos de Carmona y de todo el Valle de Cabuérniga. Este delicioso plato, que combina ingredientes locales como la judía y el carnedo, es el caldo perfecto para disfrutar de la cultura montañesa en la mesa.
Un entorno natural inigualable
El atractivo de Carmona no solo reside en sus tradiciones y su arquitectura, sino también en su entorno natural. Carmona está situada entre montes y arboledas de hoja caduca, lo que le otorga una belleza natural inigualable. Aunque el eucalipto ha llegado a la zona, el paisaje sigue siendo mayoritariamente virgen y preservado, ofreciendo una experiencia única para los visitantes que buscan conectar con la naturaleza.
Carmona es un pequeño pero significativo rincón de Cantabria que ha logrado mantener vivas sus tradiciones y su patrimonio cultural. Desde sus características casonas montañesas hasta sus costumbres ganaderas y su gastronomía autóctona, el pueblo es un ejemplo claro de cómo las comunidades rurales pueden preservar su esencia mientras se adaptan a los tiempos modernos. Sin duda, Carmona es un destino que ofrece una experiencia auténtica e inolvidable.

