TURISMO

Este callejón de Cantabria esconde la historia de la caza del Lobo

En lugares como Cantabria, quedan chorcos, como se denominan las trampas para lobos. / A.E
No hace tanto tiempo, el lobo era considerado una alimaña y en diversas partes de nuestra península se llevaban a cabo intensas batidas para cazar y eliminar a estos animales, a menudo vistos como una amenaza para el ganado

Sin embargo, afortunadamente, hoy día estas prácticas están en desuso y el lobo, aunque todavía enfrentando desafíos, ha dejado de ser un enemigo público. En lugares como Cantabria, quedan vestigios de ese pasado de persecución, como las trampas para lobos conocidas como chorcos. Estos lugares, hoy día protegidos, permiten reflexionar sobre la relación histórica entre el hombre y el lobo.

El Callejón de Lobos de Selores: Una Trampa de la Historia

En el municipio de Cabuérniga, en el Valle del Saja, dentro del Parque Natural del Saja-Besaya, se encuentra el antiguo chorco de Selores, una trampa de lobos hoy en desuso y en bastante buen estado. Este chorco, una construcción típica de la región, servía para cazar a los lobos que acechaban a los rebaños de ganado.

El chorco es un tipo de trampa o "callejón de lobos" que se construía con altas paredes de piedra seca, formando un embudo que dirigía a los lobos hacia un pozo, donde caían para ser capturados y, finalmente, sacrificados. Esta técnica, aunque brutal, fue utilizada durante siglos como parte de la lucha por la supervivencia en las comunidades rurales, donde el lobo se convirtió en una amenaza directa para los rebaños de ganado.

Chorcos, Loberas o Callejones de Lobos: El Funcionamiento de la Trampa

El chorco era una construcción activa, lo que significaba que para que tuviera efecto, necesitaba de la intervención humana. En este tipo de trampa, un grupo de hombres, a menudo armados con gritos y ruidos, guiaban a los lobos hacia la entrada del callejón, la parte más ancha de la trampa. Una vez dentro, los lobos solo podían avanzar hasta el fondo, donde se encontraban con un agujero que los llevaba directamente al pozo o chorco. Este pozo, con paredes profundas y empinadas, era el último destino de los lobos, que caían atrapados, donde se les daba muerte con palos y piedras.

Este tipo de trampa tenía un diseño simple pero eficaz. Su construcción era impresionante, con las paredes de piedra levantadas hasta más de dos metros de altura, utilizando la piedra seca, una técnica constructiva que no requería de mortero. Los lobos, al estar dirigidos por los gritos y el bullicio de los hombres, no tenían forma de escapar, y al caer en el pozo, eran completamente derrotados.

Existen también trampas pasivas o loberas que funcionaban de manera diferente. En este tipo de trampas, se utilizaban cebos para atraer a los lobos y, una vez que el animal caía en ellas, quedaba atrapado sin necesidad de intervención humana activa. Sin embargo, los chorcos, como el de Selores, eran trampas activas, dependiendo completamente de la acción humana para su efectividad.

El Legado de las Trampas para Lobos en el Norte de España

Las trampas como el chorco de Selores no eran exclusivas de Cantabria. Estas construcciones fueron comunes en el norte de la Península Ibérica, extendiéndose por otras regiones como Asturias, León, o Galicia. Aunque en cada lugar podían tener variaciones en su construcción, el propósito era el mismo: capturar y eliminar al lobo, una especie que, a lo largo de los siglos, pasó de ser un animal de respeto a convertirse en un enemigo a batir.

Hoy en día, el lobo sigue siendo una especie protegida en muchas áreas de España, y en lugares como Selores, el chorco es un vestigio de esa lucha histórica. La lucha del hombre contra el lobo, que alguna vez fue parte de la supervivencia diaria en las zonas rurales, hoy se ha transformado en un esfuerzo por convivir con la especie y proteger su hábitat.

Rutas para Visitar el Callejón de Lobos de Selores

El chorco de Selores es un sitio interesante para aquellos que deseen conocer más sobre la historia de la relación entre el hombre y el lobo. Se encuentra en el municipio de Cabuérniga, en pleno corazón del Valle del Saja, y puede ser visitado como parte de una ruta por el Parque Natural del Saja-Besaya. La ruta es una oportunidad para disfrutar de la naturaleza y reflexionar sobre la historia y el legado de las trampas para lobos que una vez dominaron el paisaje rural de Cantabria.

Si te interesa realizar esta ruta, asegúrate de llevar calzado adecuado y estar preparado para un recorrido algo exigente, pero sin duda fascinante, a través de un paisaje natural incomparable.