El rincón de Cantabria donde puedes conocer alpacas de cerca
Fundada por Pili y Paco, esta granja representa un modelo de vida sostenible y ecológico, donde la tradición se une a la innovación para ofrecer un producto natural y de calidad.
Un Cambio de Vida y una Pasión por las Alpacas
Pili, originaria de Madrid, decidió dejar atrás la gran ciudad para trasladarse al campo, buscando una vida más conectada con la naturaleza. Paco, natural de Santander, siempre había sido un apasionado de la alta montaña y la vida al aire libre. Su historia con las alpacas comenzó tras un viaje a Perú, donde descubrieron que en lengua quechua, la palabra "paco" significa "alpaca". El destino parecía estar escrito para ellos.
Lo que comenzó como una idea en 2012 se convirtió en una realidad. Querían crear una ganadería sostenible sin recurrir a la cría de animales para el sacrificio. La alpaca, con su fibra suave y cálida, ofrecía una alternativa perfecta. Su pelo, esquilado una vez al año, se convirtió en el motor de su economía y en la base de su proyecto.
La Cría de Alpacas: Un Modelo Ecológico y Sostenible
Las alpacas son animales increíblemente respetuosos con el medioambiente. A diferencia de otras especies de ganado, su impacto en el terreno es mínimo:
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No arrancan la hierba, solo la cortan, permitiendo que los pastos se regeneren.
- Sus patas con almohadillas evitan el daño en terrenos húmedos y frágiles.
- Producen un abono natural de bajo contenido en nitratos y fosfatos.
- Consumen poca agua, característica propia de los camélidos.
En Alpacas de la Tierruca, la gestión de los recursos es clave. La fibra de alpaca se trabaja de manera artesanal, convirtiéndose en hilos y tejidos biodegradables al 100%. Esta apuesta por lo natural ha hecho que la granja obtenga la distinción de la marca de Calidad Rural de los Valles Pasiegos.
De la Fibra al Tejido: Artesanía con Historia
El primer año, la venta de fibra sin procesar permitió cubrir los costes de alimentación y veterinaria. Sin embargo, Pili y Paco querían dar un paso más. Se formaron en técnicas tradicionales de lavado, cardado, hilado y tejido, rescatando un oficio casi perdido.
Asistieron a ferias internacionales en Francia y Reino Unido, donde se dieron a conocer como ganaderos profesionales. Su fibra fue reconocida por su calidad, lo que les permitió acceder a un mercado de diseñadores y artesanos textiles.
Hoy en día, su producción se vende íntegramente a clientes particulares y profesionales del sector textil. Sin buscar un crecimiento desmesurado, han encontrado el equilibrio perfecto entre calidad de vida y sostenibilidad económica.
Asesoramiento para Futuros Ganaderos de Alpacas
Más allá de la producción de fibra, Alpacas de la Tierruca ofrece asesoramiento a quienes desean iniciarse en la ganadería de alpacas. Antes de adquirir un rebaño, es fundamental comprender sus necesidades:
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Son animales sociales, deben vivir en grupo.
- No se crían como mascotas, sino como animales de producción.
- Existen diferentes calidades de fibra, determinantes para su rentabilidad.
Pili y Paco ponen a disposición su experiencia y conocimiento para ayudar a otros a desarrollar proyectos sostenibles y viables.
Visitas a la Granja: Una Experiencia Inolvidable
Alpacas de la Tierruca no es solo una ganadería, sino también un centro de difusión de la cultura textil y la vida rural. Se organizan visitas guiadas en las que los visitantes pueden:
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Conocer de cerca a las alpacas y su comportamiento.
- Aprender sobre el proceso de transformación de la fibra.
- Participar en talleres de hilado y tejido con telares tradicionales.
Además, los huéspedes de la Posada Sierra de Ibio pueden disfrutar de descuentos exclusivos en productos textiles y en la reserva de visitas a la granja.
Un Proyecto con Alma
Lo que comenzó como un sueño es hoy una realidad consolidada. Alpacas de la Tierruca demuestra que es posible vivir de la ganadería de manera respetuosa con el entorno, ofreciendo un producto de calidad y fomentando una conexión auténtica con la naturaleza.
Un ejemplo de cómo el trabajo, la pasión y la sostenibilidad pueden ir de la mano, transformando un pequeño pueblo de Cantabria en el epicentro de una de las fibras más valoradas del mundo.

