rincones de cantabria

El pueblo cántabro que todos pasan por alto… y esconde un tesoro histórico

Uno de los rincones de Villaescusa. / A.V.

Cuevas con restos humanos de más de 30.000 años, minas olvidadas y casonas solariegas |. Así es el rincón cántabro que sorprende a quien lo descubre

El municipio cántabro de Villaescusa, enclavado entre montañas, historia milenaria y tradición minera, es uno de los grandes desconocidos de la región, a pesar de su cercanía con Santander. Integrado por los núcleos de La Concha, Liaño, Obregón y Villanueva, es mucho más que una parada en el camino hacia el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Este destino ofrece al visitante naturaleza, patrimonio, gastronomía y cultura, todo en un entorno auténticamente montañés.

Un entorno natural privilegiado

Situado a los pies del Macizo de Peña Cabarga, Villaescusa cuenta con parajes únicos, rutas tranquilas para caminar o andar en bici, como la Senda Verde del Pas y el Carril Minero de Obregón, que recorren antiguos trazados ferroviarios y permiten disfrutar del paisaje cántabro sin prisas ni ruidos. Desde lo alto de estos montes, como el Pico del Espino o el Alto Castril Negro, se obtienen vistas impresionantes de la bahía de Santander y sus alrededores.

Los ríos y arroyos como el de la Mina o el Obregón conforman una red de humedales que alimentan la Ría de Solía, hábitat de numerosas aves migratorias. La fusión entre agua, vegetación y caliza ha moldeado un paisaje de belleza singular.

Un municipio con historia viva

La historia de Villaescusa es rica y compleja. Desde sus primeras referencias documentales en la Edad Media hasta su integración en la histórica Provincia de los Nueve Valles, el municipio ha estado vinculado al desarrollo económico, político y social de Cantabria.

Uno de sus grandes tesoros es la Cueva Morín en Villanueva, un yacimiento prehistórico clave para entender el pasado humano de la región, donde se halló el cráneo del conocido como hombre de Morín, de más de 30.000 años de antigüedad. También destacan otras joyas del patrimonio como el Puente medieval de Solía, las iglesias barrocas de Villanueva y La Concha, y casonas como la de Marcial Solana, Los Ceballos o Dos Lagos, vestigios de un pasado señorial.

En el ámbito industrial, Villaescusa fue durante siglos un enclave minero fundamental. La planta de concentración minera de Obregón y los hornos aún visibles en la zona recuerdan su papel en la extracción del hierro del macizo de Peña Cabarga. Muchos de estos vestigios forman hoy parte del atractivo turístico y patrimonial del municipio.

Cabárceno y mucho más

La mayoría de los visitantes que llegan a Villaescusa lo hacen para acceder al célebre Parque de la Naturaleza de Cabárceno, cuya entrada principal se encuentra precisamente en este municipio. Sin embargo, conviene mirar más allá del parque y adentrarse en las rutas, miradores, sendas y pueblos que conforman este extenso y variado territorio.

Villaescusa también se saborea. Sus pueblos ofrecen una variedad de bares y restaurantes donde disfrutar de la cocina montañesa. En Obregón se encuentra la tradicional Taberna La Mina, mientras que en Villanueva destacan locales como Casa Maza, La Tejera o La Tasca del Pintor. En La Concha, propuestas como La Loma del Chonuco Gastrobar, La Cagigona o La Finca Rosequillo atraen tanto a locales como a turistas por su cocina casera y trato familiar.